Vuelta Al Bosque

     Un horrible sueño avisó a Damon de que despertara. Ya había oscurecido y la luna estaba menguando. En la lejanía, los aullidos de los licántropos se escuchaban débiles. Al no haber luna llena, no tenían tanta fuerza para atacar. Era el momento perfecto para poder apresar y destruir a muchos de ellos.
     Con incomodidad se llevó las manos a los ojos y se los frotó. Hacía mucho tiempo que no dormía de un tirón. Tal vez haya sido la cerveza, pensó. Se puso en pie, cogió su arco y puso rumbo a la puerta. Cuando salió a la calle, el pueblo dormía como siempre. Miró a una de las casas y una niña le observaba con la suave luz de una vela. Al ver que el cazador de licántropos ya estaba preparado para su rutina nocturna, apaciguó sus cortinas aterradas y se sumió en la oscuridad. Damon fijó su vista al bosque y llevó sus pasos a el.
     Se adentró con suavidad, sin hacer mucho ruido. Presentía que no estaban muy lejos de donde se encontraba. Vio un árbol cercano y lo escaló. Gracias a sus ojos de lince, la noche le parecía día. Cualquier movimiento que se delatase en el bosque, él era capaz de detectarlo. Muy pronto algunos licántropos estarían cerca, podía olerlos. Unas ramas próximas se movían con descaro. De ellas, un gigante hombre lobo salió con furia, dejando escapar por su boca un líquido salivoso. Estaba hambriento y no sabía que alguien muy cerca de él, le estaba vigilando. Damon cargó su arco con una de sus flechas plateadas y apuntó al animal. Tensó el hilo y cuando sus dedos fueron a soltarlo, un golpe seco desvió la dirección del ataque. El lobo se dio cuenta de lo que sucedía y huyó. Damon miró con furia a su lado y cogió por el cuello a quién le había estropeado su caza. Cuando calmó su furia, se dio cuenta de que entre sus manos se hallaba quién menos esperaba. Una hermosa mujer de ojos negros, piel blanca y pelo oscuro le miraba con intenciones pacíficas.
    -¡¿Qué has hecho?! -dijo él apretando con ira sus labios.
    -Ibas a matarle... -contestó faltándole el aire.
    -¡Y a ti eso qué te importa!
    -No tiene por qué ser así...
    Entonces, Damon enfurecido apretó más su cuello y, dolorida, abrió su boca para coger aire. La luz de la luna mostró sus afilados colmillos blancos.
    -Eres una vampira...
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