• ¿Cómo escapas de aquí?

        Casi había amanecido y el cielo se expresaba con un color anaranjado, mezclado con un rosa, esperando ser recibido por el rayo del astro imperioso. Los ojos débiles de la niña se iban abriendo y una imagen borrosa comenzaba a aclararse. Lo último que recordaba era el momento en que intentaba no ser capturada por Damon. Una décima de segundo más tarde, vino a su memoria el hecho del desvanecimiento y que tal vez esté despertando en ese otro mundo, que todos comentan que existe pero que nadie ha venido desde allí para asegurarlo. Sus párpados se abrieron al fin para sumergirla en una extraña confusión.
       -¿Dónde estoy? -se preguntó mientras se levantaba hasta quedarse sentada sobre una "cama" hecha con ramas de árboles. Quién la había construido tenía conocimientos de supervivencia sin duda.
       Una luz asomaba en el fondo. Entonces, al mirar a su alrededor vio que se hallaba dentro de una cueva. Se puso en pie y caminó hasta ella. Sus pasos marcaban debilidad, todavía no se encontraba recuperada del todo. Cuando alcanzó el exterior, la impresión fue acogida por su rostro. Un pequeño poblado habitado por personas que vestían trapos sucios y con un color de piel representativo a la pobreza dejaba constancia de que alguien la había dejado en un lugar acogido por la suerte.
       
       La niña anduvo unos cuantos pasos y, sin conocimiento alguna de dónde se encontraba, se mezcló entre la muchedumbre. Una mujer que cosía a lo lejos unas telas extrañas la miró y se acercó a ella con paso ligero. Cuando la alcanzó, la agarró por la muñeca y fue arrastrada hasta su tienda de lona empobrecida. La niña se negó pero no podía escapar de las manos sucias de la señora.
       -¡Qué es lo que estás haciendo! -exclamó enfurecida.
       -¡Cállate niña y ponte a trabajar! Ya te he dejado dormir bastante -contestó la mujer, mostrando su precaria dentadura.
       -¿Pero, quién se ha creído que es? -dijo con repugnancia.
       -Lo único que sé es que un hombre y una mujer muy extraña hizo un trato conmigo. Armas a cambio de la jovencita. Y a mí me hacen falta unas manos nuevas para mis telas. No me lo pensé -le respondió su duda la mujer enloquecida por el paso del tiempo.
       -Está loca si piensa que voy a quedarme aquí -expuso. Inmediatamente se dio la vuelta. Cuando fue a dar unos pasos, las manos de la mujer cogieron las suyas y la volteó, encarándola con ella.
       -Ya me contó el hombre que te trajo cómo eras. Pon un pie fuera de aquí y te advierto que serás niña muerta -comentó con frialdad la señora, dejando una huella de desesperación en el rostro de la joven. 
  • 2 comentarios:

    1. No creo que esta mujer sea capaz de sujetar a la niña vampira con ella. De todas formas, si lo consigue, quizás haga que la pequeña mejore.

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      Respuestas
      1. ¡¡Muchas gracias por comentar!!

        El misterio sigue rondando por la novela ;)

        ¡¡Saludos!! :)

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