El Pasado Siempre Puede Volver

    La fría noche estaba dejando paso a la oscuridad inminente. Los licántropos alborotados por la sangre fresca se iban relajando. La luna era tapada por una enorme nube. Sus cuerpos comenzaron una nueva transformación. Sus rugidos desesperados se volvieron en pocos segundos en gritos desoladores. Débiles cayeron al suelo, desnudos. La vampira cogió varios pedazos de telas hechas con lana y se las puso en sus cuerpos desvalidos. Se acercó a una mesa y de una jarra de metal dejó caer sobre los vasos el agua que había dentro. Cogió sus bocas escamadas y les obligó a beber. Luego, miró a la luna y más tarde a Damon que observaba toda la situación muy atentamente.
    -Va a tardar en volverse a poner la luna. Ven, subamos al piso de arriba -le dijo mientras le hacia un gesto con la mano para que la persiguiese.
    Damon la siguió. Subió las escaleras de madera, que se quejaba al son de los pasos. Llegaron a una mesa que no tenía vestido.
    -¿Qué es lo que sabes de mí? -preguntó a la vampira.
    -Sé que antes de ser como eras, tenías una vida muy diferente -expuso ella, mirándole fijamente.
    -Eso es pasado... Ahora, ya no hay vuelta atrás -comentó quitándole la mirada. Por un instante, un rayo de tristeza se reflejó en sus ojos.
    -Y si te prometo que el pasado puede volver a ser tu futuro -se acercó a él con misterio.
    -Eso es imposible. Nadie puede hacer una cosa así -contestó sin tan siquiera retomar la mirada.
    -Yo sí...
    Damon fijó sus ojos en los de ella y se acercó aún más.
    -¿Cómo?
    -Para ello, primero debes ayudarme.
    -¿Y qué garantías puedes ofrecerme para yo fiarme de ti?
    -Mi palabra. Los vampiros no somos traicioneros, a pesar de lo que cuentan muchas leyendas.
    Entonces, Damon le cogió con fuerza la boca y puso su cara muy cerca de la de ella.
    -Mas te vale que no sea una trampa porque sino morirás.
    Ella le agarró el cuello y puso mucha presión en él. Damon se percató de que la vampira no era tan débil como aparentaba.
    -Y a ti más te vale que me ayudes porque sino tu futuro será más indigno que tu asqueroso presente.
    Después de unas miradas desafiantes, se soltaron y se dejaron espacio. La luna estaba empezando a descubrir en el cielo oscuro.
    -¿Qué es lo que tengo que hacer? -preguntó Damon.
    La vampira se dio cuenta de que la nube se estaba yendo del lugar que le correspondía.
    -Tenemos que salir de aquí -se apresuró hasta las escaleras, pero unas cadenas chocaron contra la madera. Un suave y terrorífico gruñido se escuchó en el negro abismo. De pronto, un increíble licántropo se dejó ver ante la luz de la luna. Subía mostrando sus feroces colmillos.
    Damon sacó su arma y le apuntó.
    -¡No, no le hagas daño! Está domesticado, no va a hacerme nada -expuso haciéndose hacia atrás con mucho cuidado.
    Cerca de Damon, un nuevo hombre lobo saltó hasta la barandilla, mirándole como si tuviese ganas de tomar carne fresca para cenar.
Reacciones: