• El Santuario

        Llevaban muchas horas de caminata y Damon se estaba empezando a cansar. La noche ya había caído y la luna menguaba en el cielo oscuro. Los furiosos aullidos de los licántropos retumbaban entre las cortezas de los árboles. Entre la vegetación, una suave neblina se estaba acomodando en el paisaje. La vampira no dejaba tiempo a un insólito respiro mientras avanzaba con rapidez. Se apreciaba la criatura que llevaba dentro. Damon sabía que hacía tiempo que había cambiado, pero aún se sentía humano.
       -Míara, hay que descansar -le pidió, haciéndola parar.
       -Está bien. Tenemos que buscar un sitio donde puedas pasar la noche -su cara se volvió pensativa.
       -¿Tú no vas a descansar?
       Ella dejó aún lado sus pensamientos y le miró para contestarle.
       -Los vampiros nunca dormimos.
       Damon se quedó perplejo, se sentía estúpido por preguntarle una cosa así. Tal vez el agotamiento le estuviese pasando una mala jugada, pensó.
       -Conozco un sitio... Hace años que no voy a él -volvió a quedarse pensativa -. No sé si será seguro...
       -¿A qué lugar te refieres?
       -Ven, vamos, ahora lo verás.
       La vampira se echó a caminar con expresión reflexiva y Damon la siguió. Caminaron unos cuantos metros y pronto unas tres casas congregadas se dejaron ver. Se encontraban bien escondidas en el bosque y una neblina más densa las envolvía, produciendo un escenario un tanto terrorífico. A Damon el lugar le dio muy mala espina. Con cuidado, se aseguró que tenía cerca su arma.
       Las casas estaban enlazadas por unos tablones de madera con formas puntiagudas que las encerraban en círculo. Unas velas ardientes clavadas en dichos tablones delataban que alguien habitaba en ellas. Sin duda, alguien había hecho de un hogar un santuario. En total alerta y sin hacer el mínimo ruido, Damon y Miara entraron por el jardín que presidía las casas. La más cercana a ellos era una que parecía la reina de las otras, pues se posicionaba en el centro y protegía a las demás. Un pequeño rugido despertó al silencio. Damon y Míara se quedaron quietos. En la niebla -que los acorraló- se dejaron ver varios ojos rojos. Unas sombras oscuras que más tarde cogieron las formas de unos enormes licántropos iban hacia ellos procurandose una deliciosa cena. El círculo que formaron se consumía con lentitud. Damon apuntó con su arma al que tenía más a tiro y, por primera vez, pasó por su cabeza la situación de ser devorado por los hombres - lobos. Unos golpes secos resonaron en la brisa localizados en las escaleras de madera de la casa más cercana. Los licántropos pararon sus pasos y se hicieron hacia atrás. Damon y Míara no entendían lo que pasaba, buscaban desesperados a quién estaba haciendo ese estruendo. Y entonces vieron lo que ya se temían.


  • 7 comentarios:

    1. ¡Míara que lindo nombre! ¡Lo has inventado?
      Buena manera de intoducir; Primero el personaje principal,y crear incertidumbre sobre coprotagonista!

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    2. Sí, el nombre es totalmente inventado. ¡¡Me alegra mucho que te guste tanto!! ¡¡Gracias por tus buenos comentarios!! Un fuerte abrazo y muchos saludos :)

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    3. Me has dejado con la miel en los labios. Quien será ese al que obedecen los licantropos.

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    4. Pronto lo sabrás ;) ¡Feliz día! Saludos

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    5. Que lindo nombre, Míara, en verdas, que chulada.

      Y de nuevo, intriga al final de capitulo.

      Besos

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      Respuestas
      1. ¡¡Muchísimas gracias por comentar, Clau!!

        Me alegra que guste su nombre, quise inventar uno que describiese tanto su personalidad como su físico. Por suerte, gracias a los comentarios de todos vosotros, he comprobado que acerté.

        ¡¡Saludos!!

        ¡¡Feliz día!! :)

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    6. ¡¡Hermoso nombre soñador !! el significado de Míara es:Maternal,impaciente,atrevida,reservada,avispada , tiene las cualidades del personaje. me dio un poco de miedo cuando aparecieron varios ojos rojos ,me imaginaba en la oscuridad y que esas miradas penetrantes fijas en ellos

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