• Ahora, tú decides...

        Las piedras frías que decoraban la triste celda echaban por sus poros de barro toda la humedad de la vivaz noche. La luna destacaba ante las estrellas por su brillo espectral que acariciaba la oscuridad del cielo. Unos estrechos barrotes de hierro permitían el paso de la luz del mundo que la contemplaba. En sus ojos vampiros se reflejaban el calor de una hoguera. Una lágrima de desesperación se ahogó en un repentino llanto. El nombre de la injusticia había calado en su profundo corazón. El abrir de unas verjas se escuchó a su espalda. Míara imprevista por la visita no se movió de donde estaba. Una mujer ocultaba su rostro bajo una capucha oscura. Una mano enseñó e hizo una seña a los guardias que custodiaban a la vampira. Éstos se retiraron, cerrando la celda y dejando dentro de ella a la inesperada visitante.
        -Siéntate -le dijo a Míara.
        La vampira no sabía muy bien lo que hacer, pero al final, decidió dejar que todo se desarrollase sin problemas. Fue hasta la estropeada cama de barro seco y se sentó. La mujer se acercó a ella, tiró de su túnica, descubriéndose ante sus ojos. Una corona de plumas negras con un antifaz del mismo color dejó paso a toda una extraña vestimenta elaborada con el plumaje de una criatura desconocida. Sus carnosos labios rojos exigían ser la envidia del entorno apagado. Se puso a su lado y, después de unos segundos de contemplación, hizo un movimiento sutil con su mano, apareciendo en ella una pequeña cuchilla bastante afilada.
        -¿Qué es lo que vas a hacerme? -preguntó Míara atemorizada.
        -No te preocupes, no voy a hacerte nada. No obstante, los que están ahí abajo sí que lo harán -respondió terminando con una escueta sonrisa-. Toma, esto es para ti -le cogió la mano y le puso el arma punzante en ella.
        Míara la observó con rareza. Luego fijó su mirada en la misteriosa mujer.
        -Pero ¿Quién eres tú? ¿Por qué estás aquí?
        -Soy la princesa del bosque Mirror y he venido para que decidas por ti misma -explicó mientras se levantaba y se alejaba unos pasos.
        -¿Qué se supone que tengo que hacer con esto?
        -Has visto lo que están haciendo ahí abajo, ¿verdad? -comentó mirándola firmemente.
        Míara asintió con tristeza.
        -Nemenfis... Según el tratado de poder, aquel hombre o vampiro que se mezcle o produzca un simple acercamiento con un licántropo debe pagar con su vida. La hoguera es su pena -expuso atenuando con pasión sus labios-. De esta pena nadie puede salvarte, sólo tú debes decidir si luchar por vivir o morir por el simple echo de que otros crean que así debe acabar una vida que no les pertenece.
        -¿Cómo se que no me estás mintiendo? ¿Por qué mi padre no ha venido a verme? -Algo no le olía bien a Míara y la desconfianza se apoderó de su mente.
        -Deberías de leer las leyes de tu querido tratado, bonita -la princesa se sentía ofendida-. El acusado de Nemenfis jamás debe ser ayudado por su sangre.
        -¿Él te ha enviado para que me ayudes?
        -Preciosa, la inteligencia es la mejor arma de los inocentes y la destrucción de los que creen saberlo todo -recitó unas viejas palabras que Míara entendía perfectamente.
        -Eso siempre lo ha dicho él...
        Un golpe seco sobre los barrotes se escuchó y la mujer se volvió a poner la capucha. La hora ya había llegado. Antes de salir de la celda, fijó su vista hacia la vampira.
        -Ahora, tú decides -dicho esto, evaporó sus pasos en el profundo pasillo.
        Míara echó su mirada hacia la luna mientras escuchaba como se perdía el retumbar de sus tacones.
  • 2 comentarios:

    1. ¿Por qué la princesa del Bosque Mirror quiere ayudar a Miara? ¿A quién representa, a los licantropos? Y sobretodo... ¿Cómo ha podido llegar hasta la celda?
      Espero que me des las respuestas Tomas.
      Saludos.

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      Respuestas
      1. En cierto momento de la historia encontrarás la respuesta de algunas de tus preguntas :) ¡¡Espero que la sigas disfrutando!! ¡¡Feliz día!! Saludos :D

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