• Vigila Tu Espalda

        La arena pasó de húmeda a árida en décimas de segundos. Damon y Míara observaban con precaución a ese ser que se acercaba. Las piedras que en el suelo destacaban por su hermosura se rompían ante los fuertes temblores con los que protestaba la tierra. De los increíbles barrotes de hierro, un enorme licántropo que dividía su cuello en dos cabezas dio la bienvenida a la batalla que iba a comenzar. Damon se estremeció por un instante y miró a la vampira, dejando escapar una seña de que tenía realmente razón en sus palabras. Lo que él llamaba bestias era sólo un aperitivo de lo que aún le quedaba por descubrir.
        -Míara ¿Qué se supone que es eso? -su estado de impresión no dejaba indiferente a nadie.
        -Son licántropos que tienen una deformación genética. Son mucho más agresivos que los que ya conoces pero tienen un punto débil -la vampira dejó en silencio su voz durante unos segundos.
        Damon le miró encogiendo en la duda a sus ojos.
        -Son más lentos y torpes -finalizó mirándole a los ojos.
        Se formó el momento perfecto para ir con rapidez, cada uno, por las armas que les habían lanzado los indígenas. Damon sintió la emoción que despertaba en ellos una lucha por la supervivencia. Unos alborotos se formaron en las gradas de madera. Los tambores comenzaron a sonar. La batalla acababa de empezar. Damon agarró con mucha fuerza la espada afilada, mientras  que Míara agarró con soltura el látigo del castigo. El furioso licántropo de dos cabezas dirigió sus pasos hacia ellos. Los conbatientes derrocharon energía y sabiduría para poder lidiar con la bestia. La vampira atrajo su atención corriendo desesperada hacia uno de los extremos del anfiteatro indígena. La bestia la persiguió con esmero. Damon aprovechó su poca inteligencia para poderle atacar por la espalda pero, de pronto, el poderoso olfato del monstruo hizo que una de sus cabezas viese lo que estaba ocurriendo a sus espaldas. Y vio la trampa. Aprovechó la cercanía para provocarle un zarpazo. No logró herirle, aunque sí provocó que cayese al suelo. La afilada espada se perdió entre la arena y el enorme licántropo fue a por su nueva presa.
        -¡Damon, corre! -gritó con desesperación la vampira.
        Damon levantó su cuerpo de la arena e intentó encontrar su espada. Los temblores que hacían que se tambalease le advertían que el monstruo se encontraba cada vez más cerca. Y una sombra dibujada por la claridad del sol tapó a la suya. Al voltearse vio como un gigante de patas peludas y cabezas endemoniadas se alzaba en su salto para atrapar a su nueva presa. Sus ojos de lince se estremecieron ante la bestia.
  • 4 comentarios:

    1. Un licantropo de dos cabezas... muy ocurrente.

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      1. Sí, en el mundo de la fantasía todo cabe :)

        ¡¡Que tengas un feliz día!!

        ¡¡Saludos!!

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    2. Respuestas
      1. Hola, Francis

        ¡¡Bienvenido al blog de los sueños!!

        Muchas gracias por comentar la novela. Espero que disfrutes con cada uno de sus capítulos y te envuelva en toda su fantasía y misterio.

        Aún queda mucho por descubrir...

        ¡¡Muchos saludos!!

        ¡¡Que pases un feliz día!! ;)

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