• Cuento 4: Magia en la Ciudad de los Elfos

        En la ciudad de los elfos, uno de los reinos de la prosperidad, vivía un joven elfo llamado Sie. Sus manos eran las más conocidas en toda la ciudad. El cosmos envidiaba el poder que de ellas brotaba. Entonces, un día, la codicia se envolvió de engaño y tras una maldición, Sie perdió todo su poder. Desde entonces, nunca han vuelto sus manos a desatar la ilusión entre la población élfica. Llevando a la ruina los corazones de sus seres.

        En un día soleado, Sie se propuso crear algo que devolviese las sonrisas a su ciudad. Algunos pobres, que aún tenían esperanzas en ella, les seguían llevando objetos de gran valor sentimental hasta su taller de construcciones a mano. Primero, se propuso arreglar un estropeado reloj de manecillas inmóviles y grandes piedras plateadas incrustadas en su correa de hojas élficas. Estuvo toda la mañana intentado hacer que funcionara el majestuoso objeto. Pero, la tarde se avecinó y nada consiguió. Unos tras otros, fueron apagando sus esperanzas en él. La población de elfos, que un principio se mantenían bellos y felices, perdieron sus sonrisas y su bellezas desde la terrible maldición. Sie estuvo toda la noche intentando que una idea brillase en su ilustre cabeza, aunque de nada sirvió. Después de tanto pensar, el cansancio dejó paso al duradero sueño.

         Al cabo de dieciséis horas de dormilona, Sie se despertó con ganas de dar un pequeño paseo, después de tanto tiempo encerrado quería ver en lo que se había transformado el mundo exterior desde su magia perdida.
         En los caminos húmedos de inmunda vegetación, finalizó en un lago que era el único rincón de toda la ciudad que se mantenía con vida. Sie entendió que era el lugar de la esperanza. Se atrevió a arrodillarse para tocar la fresca agua que corría por la frondosa laguna azul. Cogió un poco de ella y se mojó su blanca cara. Sintió como ese frescor penetraba entre sus poros. Sus orejas alargadas, por primera vez en muchos años, pudo sentir el alivio del consuelo. Con los ojos cerrados, intentando apreciar la suavidad de una gota de agua, su olfato élfico distinguió un olor peculiar. Con los ojos bien abiertos y el olfato activo buscó el paradero de ese aroma. Entró con entusiasmo sobre un pequeño hueco oculto entre la flora y allí se situaba el profanador de esa tierna fragancia. Una bicicleta de madera se situaba frente a él. Con sigilo y precavido, se acercó hasta el extraño objeto. Lo tocó y aunque no podía entender con seguridad qué era lo que le estaba sucediendo, sus sentidos se activaron de una forma especial. Después de haber sentido lo que hacía mucho tiempo que no se dibujaba en su firme piel, se propuso llevársela a su taller. En el, intentó arreglarla pero no sirvió de nada, de nuevo se desvaneció toda la creación. Sus manos seguían si florecer.

        Durante la noche no paró de pensar en qué más podía hacer. Entonces, se percató como en una de las ruedas, se dejó apreciar una pequeña carta, atada a una flor de color violeta intenso. Sie la cogió y la leyó. En ella sólo se apreciaba unas palabras

    << Si me das alegría con tu imaginación, te agraciaré con eterna ilusión>> 

        Sie se quedó desconcertado, no entendía que más podía hacer. Entonces, de pronto, recordó que su abuelo, cuando era niño, le dejó en una caja que guardaba con mucho cariño, un mágico pincel. Sie como el rayo sacó de su escondrijo tal hermoso pincel y se le ocurrió pintar la bicicleta de colores muy alegres, simbolizando a la esperanza y los sueños. Cuando el duro trabajo terminó, agotado se montó sobre ella, y tan sólo tras unos cuantos pasos de recorrido, ésta soltó una espectacular luz de oro mezclado con sorprendente purpurina dorada, que iluminó a la fría noche. Los ojos de Sie empezaron a llenárseles de ilusión.

         Al día siguiente, muy temprano, unas manos tocaron la puerta del taller de Sie. Éste adormilado se decidió a abrir. Y pronto el sueño se esfumó. Toda la población élfica estaba en su puerta con la curiosidad del mágico acontecimiento que se reflejó en la noche. Todos quedaron asombrados de la belleza e ilusión que mostraba el rostro de Sie, y por ello, suponían que había llegado el milagro.

         Desde entonces, al taller de Sie volvió la felicidad y la ciudad se llenó de la mágica ilusión que una maldición robó.

  • 13 comentarios:

    1. Tomas Dagna es un placer pasar por tu lugar de sueños ,gracias por despertar y mantener la luz q existe en los seres humanos q te leemos!

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      1. ¡Muchas gracias betty chelo por este bonito comentario! Para mí es un placer llenar de sueños a todos/as los soñadores que siguen este blog. Me encanta sentir el cariño de todas las personas que leen lo que escribo y sienten, al igual que yo, que está hecho con mucho cariño a la literatura :) ¡Feliz día! Saludos

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    2. Bello cuento....con bonos de gratitud para seguir escribiendo....gracias

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    3. Bello cuento....con bonos de gratitud para seguir escribiendo....gracias

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      1. ¡Muchas gracias! Que tengas un feliz dia ;) Saludos

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    4. Muy lindo. Que ganas dan de montar en bici. Saludos, soñador.

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      1. ¡¡Muchas gracias por tu comentario, Beatriz!! ¡¡Que tengas un feliz día, lleno de magia!! Saludos y abrazos soñadora :D

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    5. Hermoso cuento, que invita a soñar!!!

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      1. ¡¡Muchas gracias por tu comentario, Mirta!! Espero que lo hayas disfrutado y su lectura haya sido mágica :) ¡¡Feliz día soñadora!! Saludos y abrazos :D

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    6. ¡¡Muy bello cuento Tómas!!El valor,la buena conducta y la perseverancia conquistan todas las cosas y obstáculos que quieran destruirlas y se interpongan en su camino(Ralph Waldo Emerson)por eso no pierdo mi constancia

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      1. Por supuesto, soñadora. Y nunca pierdas esa constancia que te hace avanzar porque como siempre digo: "Todo lo que se comienza tiene un fin y ese fin será lo que tú quieras que sea" :)

        ¡¡Feliz día de sueños!!

        Un abrazo :D

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      1. ¡¡Muchas gracias, soñadora!!

        Espero que los sigas disfrutando así como todas las secciones del blog donde los sueños descansan :)

        Feliz día y un abrazo :D

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