• Un Bosque de Leyendas

         Las horas se hacían eternas entre un camino envuelto de savias recorriendo los troncos de los árboles y gigantescas flores coloridas que con alegre color dibujaban la hermosa silueta del bosque. Damon observaba en cada paso el grandioso entorno. Tenía la increíble sensación de ser parte de un fantástico cuento de fantasía. El ambiente estaba adornado con auténtica magia. Nunca antes había visto una flora tan colorida y, menos aún, había sido capaz de distinguir el auténtico equilibrio en la plenitud de la naturaleza.
         Míara no podía dejar de sonreír al ver la simpatía que desprendía la cara de Damon. Parecía un niño pequeño al ver por primera vez un bonito bosque. Sin saber bien qué era lo que le impulsaba a mirarle, decidió recorrer con sus ojos su silueta fascinante. Su olfato sensible pudo esclarecer con facilidad su atractivo aroma, esa identidad tan significativa que desprendía su piel humana. Los latidos de su corazón empezaron a latir con vuelos alocados ante el inesperado pensamiento de poder acariciar, aunque sea un segundo, sus duros labios. Inmersa en todo un remolino de emociones que le eran difíciles de entender, subió su mirada a sus ojos y, luego los llevó a otro rincón del apreciable bosque al ver que él la estaba mirando.
        -¿Te pasa algo? –le preguntó sonriente.
        -No ¿Por qué?... –Míara notó como su voz se rompía por los nervios.
        -Te noté pensativa y quise saber qué era lo que rondaba por tu cabeza –paró un instante y la miró intensamente-. ¿Sabes que puedes contarme lo que sea, verdad?
        -Claro… -expuso con una sonrisa.
        Damon alzó su mano y le tocó los mofletes a la vampira. Ésta suplicó a su mente poder cerrar sus ojos y dejarse llevar por el roce de su piel brava. Pero su cerebro no se rindió a su corazón y decidió que, de momento, era mejor guardar la compostura. Una extrema sensibilidad no era propia de una vampira.

         Para ser el camino más corto, estaba siendo el más desesperante. Damon tenía la horrible sensación de estar andando en círculos. A lo largo de todo el recorrido nada había cambiado. Las plantas eran las mismas, los árboles parecían estar disfrazados de los otros que ya habían dejado atrás e, incluso, el aire no guardaba una humedad diferente a medida que se avanzaba. A Damon nada de esto le estaba sentando del todo bien. En su mente estaba resultando favorita la opción de que, tal vez, la sirena esté adentrándoles en una espeluznante trampa mortal. De ser así, no tendría ningún inconveniente en desconfiar eternamente de ella. Sin embargo, todo alusión se esfumó como el humo que desprende una pequeña chimenea. En su interior tenía el presentimiento de que su nueva compañera le iba a llevar hacia el paradero de un gran descubrimiento. Ese pálpito extraño y, a la vez alarmante, debía de ser una especie de señal. Por lo tanto, quería ser capaz de continuar creyendo aquello en lo que nunca ha tenido fe: su intuición.
         A medida que se iba avanzando en el espejismo de ninguna situación diferente, Damon sintió la olvidada necesidad de sed. Su cuerpo humano estaba siendo atacado por la deshidratación y solicitaba un poco de agua. Así que paró sus pasos para explicar su estado al pequeño equipo. Se pasó la mano por la frente, formuló un suspiro infernal y se secó el sudor que cómodamente había quedado atrapado entre sus dedos. En ese preciso instante de desliz, aprovechó para descubrir cierta información necesaria.
        -Necesito refrescarme –comentó mirando con cierta desesperación a la sirena. Intuía que ella sabría dónde poder llevarle a tomar algo de agua-. Conoces este lugar ¿Ahí algún río cerca?
        La sirena guardó la respuesta pensativa. Giró su cabeza y perdió su mirada en alguna parte del bosque.
        -Necesito hidratarme para poder seguir el camino –puntualizó Damon acercándose a ella. Cogió su brazo e hizo que le mirase-. ¿Qué es lo que ocurre?
        La sirena parecía ser incapaz de pronunciar palabra. Sus ojos se encerraban un misterio oculto.
        Míara se posicionó al lado de ambos arrugando con intensidad una buena parte de su frente.
        -¿Tienes algo que debas contarnos? -preguntó siendo sus palabras absorbidas por la curiosidad.
        -Puede… que sea peligroso –dijo al fin la sirena.
        -¿El qué es peligroso? –notaba tan extraño todo Damon que, por un momento, le pareció estar viviendo una situación fuera de la realidad.
        -Ir hacia donde puedas beber agua… Puede ser peligroso –finalizó la frase volteándose nuevamente hacia esa parte específica del bosque.
        -¿Por qué? ¿Qué se esconde ahí dentro? –dijo sin poder resistirse al conocimiento, Míara.
        -No lo sé –declaró con mirada temerosa la sirena-. Por eso mismo siento recelo en adentrarme en su vegetación recóndita.
        -¿Cómo no vas a saber nada de ese lugar si tu lago llega hasta allí? –el rostro de Míara se encendió por unos segundos al percibir que le estaba tomando el pelo.
        -El reino marino nos tiene terminante prohibido llegar hasta sus aguas de leyendas –explicó con actitud enfurecida. Se sentía acusada sin haber dado razones suficientes para acarrear tanta desconfianza.
        Damon se acercó más a ellas y sugirió un pequeño respiro. Tenía ganas de saber qué era lo que se escondía entre su flora colorida.
        -Calma… -se puso frente a Míara y miró los ojos de la sirena-. …Dime, ¿qué sabes de esas leyendas?
        -Según cuentan… Esa parte del bosque está maldecido sin saber realmente cuál ha sido su castigo. Muchos comentan que un poderoso hechicero lo maldijo para que nadie pudiese descubrir su magia –frenó sus pensamientos para hacer alusión a un silencio-. Nadie que haya entrado ha salido para aclarar si es cierta la temida leyenda –cerró sus labios con un pequeño temblor.
        El firme rostro de desconocimiento e intriga de Damon quedó anclada entre los primeros árboles de ese bosque inundado de fábulas.
  • 2 comentarios:

    1. Respuestas
      1. Solo hay que buscarla Juan Ignacio cal ríos ;) ¡¡Muchas gracias por el comentario!!

        Saludos y ¡¡Feliz día!!

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