• Cuento 7: Un Mundo de Hadas

         Cuentan las leyendas que dentro de un bonito bosque viven las hadas más bellas de toda Áldihsa. En esta gigantesca civilización se oculta entre árboles de ensueño y vegetación misteriosa, las hadas más sabias del cosmos. Sólo ha existido una ocasión donde un descuidado humano tropezó con una de estas encantadoras criaturas de la belleza eterna. Según cuentan las amigas de las que se hacen llamar leyendas, jamás se logró saber qué sucedió con esa persona que quiso conocer el misterio recóndito entre tanta magia. Muchos miedosos no se han atrevido a traspasar sus fronteras. Y los que lo han hecho aún no han vuelto. No obstante, el bosque aguarda en su suma tranquilidad esperando que algún forastero tenga el interés de conocer la verdadera historia de esa civilización perdida. La curiosidad es la virtud de los que no saben esperar.

         Las nubes lloraban espantadas. El frío que caía arrastrando su manto violeta por las cordilleras de las increíbles montañas de Áldihsa se notaba molesto por no ser del todo bienvenido. Hacía siglos que la luz del sol no se reflejaba en toda la comunidad. Sus seres de calurosos corazones sentían como su llama se estaba apagando. La esperanza parecía una palabra olvidada y no se escuchaba por ninguna parte. Pero más allá de las murallas y muy cerca del bosque donde aguarda todo el misterio, vive en un pequeño pueblo, Seina. Una chica que ha pasado toda su infancia hasta su corta madurez buscando ese material que devuelva la esperanza a su infante universo. Todo lo había intentado pero nada parecía ser lo adecuado para que su entorno diese el cambio deseado.
         Durante la tarde, mientras el cielo seguía envuelto en un oscuro suplicio, Seina se puso su chubasquero preferido, se ató un elástico rojo a su pelo y se subió a su clásica bicicleta. Pedaleó lo más rápido posible, abordando una impresionante euforia nostálgica en su interior. Estaba cansada y únicamente quería saber cómo podía escapar de allí. En el momento de su huída desesperada una de las ruedas se le estropeó. La bicicleta se dirigió hacia unos árboles y Siena perdió el control del vehículo. Lo siguiente que ocurrió fue el hecho de sentir una caída que no sabría si iba a recordar.

         Parecía que habían pasado horas. Aunque, tal vez, sólo los segundos conocían la verdad de todo lo que ocurrió. Siena despertaba entre frondosa vegetación y al incorporarse se tocó un instante la cabeza. Parecía que se había dado un buen golpe. Estaba desorientada. Miró a su alrededor y arrugó con extrañaza la frente. Abrió sus labios y con sus manos se los tapó. Siena logró entender dónde se encontraba. Sí, tenía que ser un único lugar: El Bosque de las Hadas de Áldihsa. No puede ser, se repetía constantemente. Los corazones curiosos eran las únicas personas que se habían atrevido a traspasar la limitación del bosque. Y nunca habían vuelto para contar su hazaña. Estaba maldito. Siena respiró profundamente y susurró un poco de ayuda. Parecía que nadie le escuchaba hasta que detrás de un arbusto una voz se escuchó.
         -¿De qué tienes miedo?
         Siena no sabía muy bien quién le estaba hablando. Lo primero que le vino a la cabeza fue en el hecho de que la locura podía ser su nueva compañera. Así que se quedó igual que como estaba, totalmente en silencio.
          -¿Por qué no quieres hablar conmigo, Siena?
          Siena se quedó estupefacta. Un escalofrío recorrió su piel y sus ojos observaron asustados cada rincón del bosque. Sea quién sea, le conocía. Su rostro quedó congelado en el tiempo. Se llevó sus manos moribundas de cobijo hacia un lugar donde refugiarse.
           -No tienes porqué tener miedo. Te estábamos esperando –una vez terminada la frase, desde varias arboledas salieron sonrientes tres bellas hadas. Sus cuerpos vestían harapos hechos con hilos dorados que desprendían una luz especial. Parecía que estaban gobernados por alguna magia.
           -¿Quiénes sois? –preguntó esta vez, Siena.
           -Somos las hadas mágicas del bosque. Llevamos mucho tiempo esperando a que regresaras –contestó la que se encontraba más próxima a ella.
           Siena añadió un brote de confusión.
           -¿Cómo que estabais esperando por mí? No entiendo…
           -Siena eres la elegida para llevar a Áldihsa la plena felicidad. Eres la única humana que guarda en su corazón ese aliento de esperanza –expuso con una sonrisa-. Te hemos visto crecer… Y, también, hemos visto lo que puedes llegar hacer.
           -¿De qué me hablas?
           Entonces el hada se acercó a ella, le cogió sus manos y se las abrió. Las palmas de sus manos se iluminaron formando un destello en sus ojos. En ellas apareció una peculiar ovillo dorado. Siena quedó fascinada con su brillo y sintió todo su poder. Pero la razón le impedía decidir si verdaderamente existía la magia.
           -Siena tienes en tus manos todo aquello que necesitas. Con tu gran devoción a la esperanza y tu arte de creación lograrás crear aquello que haga feliz a toda Áldihsa –el hada se dio media vuelta y sonriente añadió-. Y recuerda… La magia existe si crees en ella –y sin más desapareció junta a las demás.
           Siena miró nuevamente atónita su sorpresa y cuando volvió la vista su alrededor ya había cambiado. Estaba sentada frente a su mesa de creaciones. Impresionada, puso el ovillo sobre la mesa y empezó a reflexionar todo lo que le había sucedido. Miró hacia el lugar donde descansa su bicicleta y la vio como antes de salir a la calle. No se había roto. Siena no entendía lo que estaba sucediendo ¿Tal vez sólo fue una ilusión? Entonces, ¿por qué tenía ese ovillo tan brillante consigo?... Se sentía inmersa en una lucha a contrarreloj. Al final decidió cerrar los ojos y suspirar. Después de unos minutos, los volvió a abrir y ya tenía clara su providencia: Iba a intentar hacer magia con su nuevo material.
           Siena comenzó toda una carrera de ilusiones hilando sin parar. En pocos segundos había conseguido hilar la capacidad de una superficie compatible a las dimensiones de su bello hogar. Durante semanas tejió hasta lograr alcanzar las dimensiones de todo Áldhisa. Y junto a todos los habitantes de la comunidad, portentosos de corazones llenos de esperanza y curiosidad, lograron tejer el cielo para bloquear a la lluvia. El poderoso hilo mágico la retuvo e iluminó a toda Áldhisa con su brillo dorado, renaciendo en toda la población lo que hacia siglos tenían perdido: La magia de creer que todo se puede conseguir si en realidad se desea.


  • 18 comentarios:

    1. "...la magia existe si crees en ella" si, definitivo... lindo cuento :)

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. ¡¡Muchas gracias Rududú!! Espero que sigas disfrutando del blog de los sueños y con todo su contenido :) ¡¡Feliz noche!! ¡¡Muchos saludos!!

        Eliminar
    2. Hilando ilusiones.
      Un cuento muy hermoso, gracias por compartirlo
      Besos

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. ¡¡Muchas gracias Mientras Leo!! Muy bonitas tus palabras :) Espero que sigas disfrutando con todos estos cuentos y demás sueños que irán surgiendo ¡¡Buenas noches!! Saludos y abrazos

        Eliminar
    3. Bello cuentos Tomás, gracias por compartirlo.
      Un abrazo

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Me alegra que te gusten tanto Camen :) Espero que hayas podido aumentar tus sueños gracias a ellos ¡¡Buenas noches!! Saludos y abrazos

        Eliminar
    4. Que lindo! leerte hace feliz a mi corazón...

      Yo si creo en la magia

      Ale

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. ¡¡Muchas gracias por tus palabras, Ale!! ¡¡Claro, nunca hay que dejar de creer en la bonita magia de un sueño!! :)

        ¡¡Feliz día soñadora!!

        Saludos y un fuerte abrazo :D

        Eliminar
    5. Es un cuento muy bonito, me encantan las historias de hadas ^^
      Suerte con el blog y con tu libro :)
      Bye

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. ¡¡Muchas gracias por tus palabras, Sora!! Espero que lo pases de ensueño en el blog donde todos los sueños descansan :) ¡¡Feliz comienzo de semana, soñadora!! Saludos y un abrazo :D

        Eliminar
    6. Muy bonito cuento Tomás! Lleno de magia! Lo comparto en tu nombre!! Saludos amigo!

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. ¡¡Muchas gracias por tu comentario, Carlos!! :)

        Me alegra que lo hayas disfrutado, soñador.

        Un abrazo y a seguir soñando :D

        Eliminar
    7. Precioso cuento lleno de magia e ilusión.

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. ¡¡Qué nunca se pierda la magia y la ilusión, Kun Garala!! :)

        Un abrazo y ¡¡A seguir soñando, soñadora!! :D

        Eliminar
    8. La magia existe ,en los que nos atrevemos a soñar- Namaste Irene *

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Te doy la razón, Irene :)

        Sólo quien sueña consigue ver eso que llaman magia de los sueños,

        ¡¡Que tengas un gran día de ensueño, soñadora!!

        Un abrazo y saludos :D

        Eliminar
    9. Hilando en la vida madejas de sueños,sin perder la esperanza de mis ilusiones.Un cuento hermoso soñador ¡El que sueña con ilusión llega a tocar esa magia y nunca más se va

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Muy cierto, soñadora. Para aquel que sueña le será más fácil conseguir lo que tanto anhela que para aquel que nunca lo intenta ;)

        ¡¡Feliz día!! :)

        Sigamos hilando sueños...

        Eliminar

    Con la tecnología de Blogger.