• La Recolecta, Parte I


         
         Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que le vi. Aún así, sigo sin poder olvidar sus grandes ojos azules mirándome desde el cobijo del amanecer, frente a los árboles del bosque que nunca duerme. En mis sueños sigo viéndole. Siempre ocurre la misma situación: se me acerca, me aparta el pelo con sus manos de algodón y me pregunta porqué he dejado de visitarle, me pide que abra mi mente más allá de una mirada. Nunca puedo contestar, pues mí alrededor se difumina como la humilde figura del dibujante sin camino y todo desaparece. Despierto en un llanto de locura sin saber qué hacer para que me entienda. No es que le haya olvidado… Tal vez será que me hace daño recordarle. Cuando se marchó sin darme una humilde explicación de porqué lo hacía, sentí esa extraña sensación que sólo el alma rota puede explicar. Dejé mi corazón en sus manos y jamás comprendí porqué no cuidó de él. A veces me pregunto qué sería de mí si no pudiera, aunque sea, verle en sueños. 

         -Kelia… ¿Qué te pasa?
         Un chasquido de dedos hizo que la jovencita embrujada por sus pensamientos volviese en sí.
         -Perdón, estaba pensando –comentó con expresión distraída.
         -Es él, ¿verdad? –dijo su amiga disgustada-. Debes olvidarle, es un hipócrita.
         -Ama ¿Alguna vez te has enamorado? –le preguntó irritada.
         Ella le miró fijamente a los ojos y soltó una buena carcajada.
         -¿Me ves tan loca como para hacer una cosa así?
         -Si supieses qué significado tiene esa palabra, me entenderías perfectamente. Cuando quieres a alguien no le olvidas con tanta facilidad. Pueden pasar otras bonitas sonrisas frente a ti que nunca las verás o una mágica mirada que jamás mirarás. Nadie puede hacerte ver que las cosas son como son si tú aún has decidido no verlo.
         -Vamos, Kelia. Es de la recolecta –expuso soltando un suspiro irremediable-. Juegan con los sentimientos de las personas con la misma crueldad que cuando entrenan con dragones. Son inalcanzables y detestables –cogió un soplo de aire y lo soltó malhumorada-. O por lo menos, es lo que me han demostrado a mí.
         -Él es diferente…
         -¿Y en qué se diferencia? ¿En su pelo igual que los demás, en su vestimenta que es la misma que la de los demás o por su entusiasmo enamoradizo que agrada a todas… que es curioso, también lo tienen todos los demás? –se exaltó con una sutil burla.
         -¡Ama! ¿Cómo puedes hablar de alguien sin apenas conocerle?
         -No sé, tal vez porque llevo diecisiete años topándome con sapos sin corazón.
         Una estruenda campanada se escuchó desde lo alto de una de las torres cercanas a ellas.
         -¡Venga, levántate! La lucha va a empezar –dijo Ama con cierto entusiasmo por el acontecimiento.
         -Pero ¿Y todo esa historia de que si son sapos sin corazón…?
         -¡Déjate de bobadas, Kelia! Que tiene que ver una cosa con la otra. A mí sólo me gusta mirar.
         Kelia le echó una sonrisa pícara y se levantó. Hizo un pequeño gesto de improvisación sacudiéndose el pantalón para despistarla y se echó a correr hacia el estadio de la recolecta.
         -¡La última ocupará el peor puesto! –exclamó mientras corría.
         Ama, sin querer ser vencida, fue tras sus pasos con las mismas ansias de llegar al mejor posicionamiento.

         El estadio de la Recolecta bramaba a sus luchadores con total ovación. Sus grandes dimensiones, construida con piedras por los dioses, hacían que en lugar se respirara una brisa de magia y fantasía. En el ambiente se podía escuchar ese murmullo que delata emoción por el acontecimiento. Todo el recinto estaba dividido en gradas, siendo la más elegante la de los visionarios. En ella reposaban sus esqueléticas piernas los magos más poderosos de la Recolecta. Eran los encargados de puntuar la actuación que cada uno de los chicos, gobernados bajo sus mandatos, hacían en la lucha con los dragones. Una prominente campanada volvió a resurgir de sus cenizas y unas gigantescas puertas de madera se abrieron para dejar pasar a un joven de la Recolecta. Kelia le miró con entusiasmo. Era él. Sus ojos azules volvieron a calar en los suyos, inundando de esperanza a su corazón. Observó lo cambiado que estaba. Ya no era el mismo chico flacucho y risueño que su mente fotografió. Ahora se había convertido en todo un hombre. La camisa blanca con la letra que hacía simulación a la Recolecta y unos pantalones negros bien sujetos a su cintura hicieron que Kelia bordase sus labios de unos cuantos suspiros. El joven se situó en el centro del campo y, desde las nubes, un dragón azul cayó ante sus pies. Se subió a él a la orden de un flamante rugido proveniente del interior del estadio. Un flamante dragón oscuro como la soledad se encargó de dar la sinfonía de entrada a la nueva batalla.

         Unas cuantas horas duró la lucha hasta que finalmente el ganador salió victorioso dejando al siguiente su lugar. Se dirigió a los vestuarios para limpiar su cuerpo bañado en ceniza, siendo interrumpido por un inesperado acontecimiento.
         -No deberías estar aquí.
         -Necesito saber porqué te fuiste y porqué no me diste una explicación –le contestó Kelia.
         Él se volteó y fue hacia ella.
         -¿No te das cuenta de que me he convertido en un monstruo? Quien pertenece a la Recolecta nunca más vuelve a ser el mismo.
         -¿A qué te refieres? –preguntó extrañada. Kelia fue a tocarle y vio como su piel desprendía una fuerza magnética impropia de la naturaleza.
         -No puedes tocarme porque puedes morir en el intento. Cuando llegas a cierta edad, la Recolecta te transforma. No puedes compartir tu vida con nadie al menos que sea parte de ella –le explicó con ojos tristes.
         -Entonces… ¿Te fuiste sin dar explicaciones para no hacerme daño? –comentó pensativa-. ¡No lo voy a permitir!
         Kelia volvió enfurecida entre sus pasos. El joven la siguió desconcertado.
         -¡Qué es lo que estás haciendo!
         -Si lo que quiere la Recolecta es separarnos… No lo va a conseguir –fue hacia él y casi a susurros dijo algo que no sabía si lo estaba pensando con claridad-. Me voy a unir a ella.


    http://www.hechosdesuenos.com/2014/12/la-recolecta-parte-ii.html

  • 12 comentarios:

    1. ¡Una historia que comienza y ya te deja con ganas de más!
      Veremos si el amor triunfa en esta historia (espero que sí ^^ )
      ¡Un abrazo, soñador! :D

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      1. ¡¡Muchas gracias por el comentario Carmen De Loma!! Habrá que esperar un poquito para saberlo ;)
        ¡¡Que tengas una feliz noche gran soñadora!!
        Saludos y un fuerte abrazo.

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    2. Tus historias siempre cargadas de magia :)
      Espero impaciente la segunda parte :)
      Un beso!!!

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      1. ¡¡Muchas gracias por tu comentario Sara del Pozo!! Ya puedes disfrutar de la segunda parte de "La Recolecta". Pincha aquí y sumérgete en esta mágica historia: http://www.hechosdesuenos.com/2014/12/la-recolecta-parte-ii.html

        ¡¡Un saludo y un fuerte abrazo soñadora!!

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    3. Esta buenisimo Tomas, tanto como tu (Okay no te lo tomes a mal). E estado buscando historias fantasiosas e interesantes pero no mas me he topado con logica, las estanterias de mis amigos estan llenas de libros que me saben a simple y bueno...tu te sales con esto y yo feliz de la pelota.
      Me ha encantado todo, me quedo con la pregunta de Ama a Kelia "¿Me ves tan loca como para hacer una cosa así?", siento que me empiezo a identificar con ella, ya tu sabes.
      Saluditos y siguete con la historia, la estare siguiendo querido.

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      1. ¡¡Me alegro mucho que te haya gustado esta historia Derly Johana!! Espero que la sigas disfrutando ;)

        ¡¡Saludos soñadora!!

        ¡¡Feliz día!!

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    4. La historia, engancha :) Estaré atenta. Enhorabuena.

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      1. Al terminar esta primera parte, Miss Lottie, tienes la continuación del relato justo debajo. Sólo tienes que cliquear donde pone "Continúa leyendo..." y accederás a la segunda parte de "La Recolecta" :) ¡¡Muchas gracias por tu comentario, soñadora!! ¡¡Y a seguir soñando!! Bienvenida al blog donde los sueños descansan :D ¡¡Saludos!!

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    5. Me encantó la manera que tenes al hacer de un simple barrio de la ciudad de Buenos Aires, un lugar tan mágico y místico como el de esta historia... Disfruté mucho de ella, éxitos

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      1. ¡¡Muchas gracias por el comentario, Chica Huracán!! No entiendo muy bien lo del "simple barrio de la ciudad de Buenos Aires", pero de igual forma me alegra que tu imaginación haya volado hasta allí y te haya hecho sentir especial.

        ¡¡Feliz día y nunca dejes de soñar, soñadora!! :)

        Saludos y un abrazo :D

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    6. ¡¡ Empeze con un suspiro !! y seguirán aumentando con la segunda parte soñador ,

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      1. ¡¡Espero que la disfrutes mucho, soñadora!!

        Te esperan muchas sorpresas en su recorrido :)

        Feliz día y un abrazo fuerte :D

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