• Cuento: Las raíces de Elyum, Parte I

         Hace siglos los magos más poderosos del mundo de Elyum se agruparon con la mísera intención de acabar con los libros que guardaban la vida de la sabiduría. Arrasaron pueblos enteros. Ciudades que concentraban una vida llena de oportunidades culturales e incluso bosques de donde fluían la magia de muchos de los libros sagrados. Todo se desvaneció por un momento, llevando al mundo a la desesperación. A la auténtica desgracia. Si embargo, en esta guerra no estábamos solos. Un batallón de guerreros salidos de los cielos, creados por los dioses, descendieron hasta nuestras tierras para acabar con la frivolidad de los magos. Según cuentan las leyendas, los dioses no eran más poderosos que los hechiceros y uno a uno fueron cayendo sumidos en las tinieblas… salvo Therom. Therom era un guerrero inteligente e incansable. Jamás se rendía y nadie podía desviar su astucia. Consiguió vencer a los maldecidos por la magia, salvando el único libro de poder donde quedaría recogido el encantamiento –que brindaría a su portador– el manejo de las artes blancas. Tan importante era que Therom decidió esconderlo en un lugar donde sólo su verdadero amo pueda encontrarlo. 
         Desde entonces, se han creado muchos más libros… La mayoría han sido erigidos con mentiras y ocultando –bajo el más preciado interés– el deseo de que nadie conozca nunca la verdad. No obstante, en algún lugar sigue latiendo el corazón del único que aún conserva lo que a muchos les falta… El alma.



         Amanecía con calma. El cielo se fundió en un terciopelado color naranja y logró despertar a los primeros catadores de los bosques. En la cima de un monte florecido por la primavera se hallaba sentada la más bonita de las flores. Elle cabalgaba sobre la ciudad con su mirada. En la distancia podía escuchar el ruido de la muchedumbre y podía escuchar el respiro de los más madrugadores. Hoy era un día de instituto, pero no tenía ninguna intención de asistir. Hacía tiempo que se sentía vacía. Hacía tiempo que notaba que algo en su interior había cambiado. Algunos le decían que era algo normal, pues cuando llega el momento de madurar… El mundo se veía de otra manera. La sociedad de Elyum te enseñaba a sobrevivir bajo su mandato. Bajo sus reglas, derechos y obligaciones. Sin embargo, sus leyes no citaban al deber, la libertad u opinión de lo que realmente quieres hacer con tu vida. Muchos se conformaban con las decisiones que otros tomaban por ellos. Pero ella no quería que su vida fuera manejada por otros. Estaba cansada de que los que decían que la conocían decidieran sobre cómo debería vivir o por qué tenía que ir por el camino al que todos iban.
         La vida que transcurre en Elyum ha sido el detonante de que Elle decidiera que ella era la única que debía decidir su destino. Una vez, su abuelo le dijo: Nunca olvides que caminamos gracias al corazón, pero sólo podemos volar si conservamos las alas de nuestra alma. El alma. Eso que muchos dicen que tienen y pocas son las que abundan. El mundo de Elyum hacía siglos que había hecho pedazos la esencia de lo que una vez fue y, desde entonces, Elle recordó que desde que nació sentía que a ella también le habían robado su verdadera identidad. Por esa misma razón, ahora estaba dispuesta a encontrar lo que le pertenecía.

         Elle se puso en pie y miró por última vez la ciudad que desde hacía dieciocho años le había hecho creer que ella era como los demás. Una maquina sin espíritu cuya única meta sería la de servir a su comunidad. Dispuesta a dejar todo atrás, caminó unos centímetros hasta una planta brujita y la arrancó. Cerró los ojos, sonriente al sentir la brisa de la libertad. Hinchó sus mofletes de aire y soltó su deseo con ganas. Los pétalos de la planta se echaron a volar, arrastradas por el viento… Cabalgando el aire en busca de su destino. Elle se volteó y miró una última vez el paisaje de la gran ciudad.
         –Volveré… Y todo cambiará –dijo con ojos abatidos. La joven no sabía si estaba haciendo lo correcto, pero peor decisión sería vivir una vida atada a la incertidumbre.


    http://www.hechosdesuenos.com/2015/07/las-raices-de-elyum-parte-ii.html




  • 13 comentarios:

    1. Respuestas
      1. ¡¡Espero que disfrutes con este cuento, Patricia!!

        Saludos y feliz día, soñadora :)

        Un abrazo muy fuerte :D

        Eliminar
    2. Respuestas
      1. Me alegro que lo hayas disfrutado, Cecilia :)

        ¡¡Nunca dejes de soñar, soñadora!! Y atenta, que esperan sorpresas :D

        Saludos y feliz día.

        Eliminar
    3. Acaricias al lector mostrándonos la realidad, que no duela, que no todo es malo o bueno, que simplemente es y lo fue en la historia de la humanidad. Un cuento muy profundo, placer pasar a leerlo, te sigo. Abrazo.

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Pues sí, elsagillari :) Las cosas se presentan como y son y sólo uno es dueño de transformarlas en cómo nos gustarían que fueran :D

        ¡¡Muchas gracias por el comentario, soñadora!!

        Saludos y feliz día :D

        Eliminar
    4. Es la primera vez que leo algo tuyo . Me gusta

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. ¡¡Muchas gracias por el comentario, Nagore!! Bienvenida al blog donde los sueños descansan, soñadora :) Espero que disfrutes mucho con este espacio de ensueño.

        Saludos y feliz día,

        ¡¡Nunca dejes de soñar!! :D

        Eliminar
    5. Respuestas
      1. ¡¡Muchas gracias por tu comentario, Beatriz!!

        Que tengas una feliz noche, soñadora :)

        ¡¡Saludos y un fuerte abrazo!! :D

        Eliminar
    6. Muy bonito Tomas. Es la primera vez que leo algo tuyo, espeto leer mas.
      Saludos desde California.

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. ¡¡Muchas gracias por tu comentario, Afy!! Espero que sueñes mucho con este blog de ensueño :)

        ¡¡Saludos y un fuerte abrazo, soñadora!! :D

        Eliminar
      2. la verdad despertó mi corazón y me lleno de emociones ,me identifico con este relato Tómas ,y nunca olvidare esa frase : sólo podemos volar si conservamos las alas de nuestra alma monica beatriz salinas

        Eliminar

    Con la tecnología de Blogger.