• Las raíces de Elyum, Parte II

         Caminó hasta que el cielo se llenó de estrellas, con los búhos cantándole a la media luna. El bosque no guardaba ningún refugio para ella, pero aún así, no se sentía sola. Siguió sus pasos hasta encontrar un árbol talado, protegido por su grupo de amigos. Formaban un círculo perfecto y a Elle le apeteció pensar que tal vez sería un buen sitio para quedarse a acampar. Cuando llegó al árbol cortado, decidió apostar por crear fuego con los cachos de madera que quedaban aislados muy cerca de ella. Al principio le costó que saliese alguna llama, aunque al final, consiguió hacer un buen fuego. Juntó sus manos y las movió para que entraran en calor. Se acomodó, reposando su espalda en el árbol cortado, y dejó que sus ojos se distrajesen mirando al cielo plagado de estrellas. Poco a poco fue sintiendo que sus párpados pesaban y se rindieron al sueño.
         – Hola… ¿Puedes escucharme?
         Elle se despertó sobresaltada. Tal vez habría sido en su sueños, pero podía jurar que alguien estaba muy cerca de ella y le estaba hablando. Miró a su alrededor y no vio a nadie. Se tocó el pecho y empezó a coger un poco de aire, tranquilizándose. Todo ha sido la imaginación, se dijo en sus pensamientos. Entonces, otra vez la volvió a escuchar.
         – Hola ¿Me escuchas?... ¿Elle?
         La joven pegó un respingón y miró nuevamente a su alrededor. Seguía sin ver a nadie.
         – ¡Quién eres! ¡Quién me está hablando!
         – Elle, no te asustes. Estoy aquí, a tu lado –dijo la extraña voz.
         La muchacha giró sobre si misma impactada. No veía a nadie a su lado y estaba empezando a pensar que se estaba volviendo loca. En su instituto habían rumores de que el bosque estaba encantado y que quien se atrevía a adentrarse en él, corría el riesgo de que la locura le envenenase.
         – Esto es un sueño, esto es un sueño… –se dijo para intentar calmar sus nervios.
         – Elle, no es un sueño. Necesito tu ayuda. He estado esperando por este momento muchos siglos –le contestó la voz desconocida.
         Elle abrió los ojos y se quedó en estado de shock al ver que el árbol que había sido talado empezó a mover sus raíces, brotando de la tierra. De pronto reaccionó y se llevó las manos a la boca. Se tapó los oídos y cerró los ojos con mucha fuerza.
         – Esto es un sueño. No te asustes… Es sólo un sueño –se volvió a repetir, intentando huir de la realidad. Se lo repitió tantas veces que, de repente, todo paró. La joven quiso ver qué había ocurrido.   El árbol estaba normal y sus raíces no emergían de la tierra. Soltó un suspiro vencedor y se volteó. Entonces, no pudo más que sorprenderse. Los demás árboles que hacían un círculo exacto de protección se habían movido, dejando un camino a la vista.
         – Elle, necesito que recuperes el libro sagrado. Yo no tengo fuerzas ni ramas para recuperarlo. Necesito que la elegida sea la que me lo traiga… Y así, recuperarás la vida de la antigua Elyum y, tanto tú como sus habitantes, recuperaréis vuestras almas –le dijo el árbol talado.
         La muchacha seguía sorprendida, pero sabía que lo que estaba ocurriendo no podía ser producto de su imaginación, ni un sueño. Sin soltar ni una sóla palabra se adentró en el camino. Se extendía bajo una niebla misteriosa. Andó hasta encontrar a un árbol con un corazón marcado en su piel rasposa. Escuchó como latía su corazón y, cuando se acercó, la imagen del corazón se quemó, abriéndose para que Elle descubriera qué era lo que le estaba haciendo latir con tanta fuerza. Y sus ojos se iluminaron.
         – No me lo puedo creer –expresó emocionada. Aproximó su mano y cogió un libro atado por finas hiedras verdes y con hojas cubriéndolo por completo. Quiso abrirlo, pero no pudo. Un poderoso hechizo debía protegerlo. Refugió el libro entre sus brazos, bajo el calor de sus pechos y volvió por el mismo sendero.
         Cuando llegó al árbol segado, este le explicó que para poder llevar la paz verdadera a Elyum debía poner el libro sobre él. Elle por un momento desconfió, pero entendió que no podía hacer otra cosa que catar sus órdenes. Nada más el libro tocar la corteza que le había dado la vida, una luz amarillenta salió desprendida, iluminando el cielo. Elle se tapó los ojos con sus manos porque la luz era muy luminosa y le hacía daño. Un aire revuelto vino e hizo que todo se calmase. La joven se destapó para poder volver a ver y arrugó un poco la frente al encontrar el libro abierto en el tronco del árbol. Lo cogió y lo empezó a leer. Sus labios exclamaron sorpresas y la magia brotó en su cuerpo. Su piel blanca cogió color, sus ojos se iluminaron y se sintió con nuevas ilusiones. Ya no era la misma de antes. Ya no se sentía sin vida, viviendo.
         – Has recuperado tu alma, Elle –le explicó el árbol.
         La joven sabía que estaba diciendo la verdad. Se agachó y besó su piel maltratada.
         – Recuerda qué debes hacer –expuso creando una aureola de misterio.
        
        Elle volvió a la ciudad de Elyum con el libro sagrado bajo su poder. Las pocas personas que pasaban a su lado la miraban desconcertados. No era como ellos. Elle avanzó hasta el templo de los refugiados donde cada semana se daba culto a la honestidad de la nueva cultura del mundo. Abrió sus grandes puertas e interrumpió las palabras del gobernador. La mayoría de los habitantes de Elyum estaban en el templo. Elle caminó hasta el gobernador y le arrebató la palabra. Intentó frenarla, pero se dio cuenta de que contaba con un poder mucho más poderoso del que él podía contar: La verdad. Elle miró a los ciudadanos y comenzó su alegato. Muchos cuchicheaban ante el desconocimiento de lo que estaba diciendo y el gobernador intentó aprovecharse de la ocasión. No obstante, la joven no paró de intentar que la escucharan y como último remedio abrió el libro, mostrándoselo a todos. Un silencio se dejó caer en la sala. Elle empezó a leer lo que en él se explicaba y la magia brotó. Los ciudadanos empezaron a sentirse felices, con vida e incluso sus pieles cambiaron. Nadie entendía qué era lo que estaba sucediendo y decidieron escuchar a la joven.
         Desde ese momento, Elyum no volvió a cambiar jamás porque había resurgido de la sabia de sus raíces.

  • 9 comentarios:

    1. Gracias por compartir la belleza de las palabras por hacer brotar las raices de la ilusión y la fantasia. Un honor leerte

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      1. El honor es mío, Angela, por haberme regalado un comentario así :)
        Me alegra muchísimo que hayas disfrutado con este cuento del que brota ilusiones por sus raíces.
        ¡¡Que tengas un gran día, soñadora!!
        Saludos y un fuerte abrazo :D

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    2. Tómas Dagna, hermoso cuento nos regalas amigo, felicitaciones y muchas gracias.

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      1. ¡¡Muchas gracias, Elsy!! Me siento afortunado al tener unos grandes soñadores/as que me regalan comentarios tan bonitos como el tuyo :)
        ¡¡Feliz día soñadora!!
        Saludos y un fuerte abrazo :D

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    3. Me encantó esta segunda parte soñador ¿sigue? Gracias.

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      1. ¡¡Muchas gracias por el comentario, soñadora!! No sigue, este es el final del cuento. Espero que lo hayas disfrutado :)

        ¡¡Saludos y feliz día!!

        Un abrazo fuerte :D

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    4. Respuestas
      1. ¡¡Muchas gracias por tus palabras!! Espero que disfrutes mucho en este espacio hechos de sueños y que sea la puerta que te invite a no dejar de soñar :)

        ¡¡Feliz día y a soñar, soñador/a!!

        Saludos y un fuerte abrazo :D

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    5. me has echo sentir que mi alma volvió a mi cuerpo con este cuento gracias por permitirme soñar !! monica beatriz salinas

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