• El valle de los lobos, Parte I

    Puedo escucharlo. Está en las montañas, en el sonido del agua al correr por las laderas e incluso en el silencio del viento. Sé que en algún lugar del valle se encuentra. Siento su respiración. Por las noches, cuando la luna llena ilumina mi cabaña y mientras la nieve cae sobre mi tejado, veo su sombra. Sus ojos oscuros se clavan en mi mirada, y aunque no pueda verlos, siento que están ahí. Desde que era una niña, llevo escuchando la misma leyenda. Esa de ese lobo que vive preso de su embrujo, oculto entre las sombras del gran valle. Según cuentan, si le mantienes la mirada mientras avanza como perro hambriento hacia a ti, puede hechizarte sin darte ninguna opción a retroceder. Entonces, es cuando decide si devorarte o mantenerte bajo su hechizo. Muchos aseguran que quién se tropieza con él y lo deja con vida, acaba perdiendo la cabeza. Todos los que una vez han confirmado haberle visto, viven escondidos a las afueras de este pueblo que brota como bola de nieve en donde antes se conocía como la vieja Europa. Un lugar donde el sol a penas nos roza y la lluvia moja constantemente nuestras calles. Ante todo, a pesar de ser ese tipo de persona que nunca ha creído en fantasías ni en cuentos de hadas, hace tiempo que presiento que el mundo no es un lugar donde podamos bailar solos.

         El sonido de una puerta al abrirse se escuchó.
         -Meg, ¿te vienes a cenar? –preguntó una mujer de cabello cenizo al entreabrir la puerta que daba a la habitación de la muchacha.
         -Sí, ahora voy –le contestó mientras intentaba esconder con discreción una libreta que tenía en sus manos.
         La mujer que vestía esa cabellera del color de la sabiduría avanzó hasta ella para sentarse a su lado. Añadió una sonrisa y le tocó la mejilla.
         -¿Qué es lo que te preocupa querida?
         -Nada… -respondió.
         -Sabes que puedes contármelo –insistió.
         Meg le abrió sus manos y le enseñó la libreta que con tanto temor ocultaba.
         -¿Me prometes que guardarás el secreto?
         -Claro, chiquilla. Déjame verla –expuso con cierta curiosidad.
         La joven vaciló por un momento si debía darle esa muestra de confianza, pero al final decidió que -por una vez- tenía que dejar salir fuera toda esa inseguridad. Le puso la libreta sobre sus manos como señal de que la abriera. La mujer lo fue leyendo, pasando las páginas con inquietud hasta que llegó un momento en que prefirió no seguir avanzando en la lectura.
         -¿De veras que te planteas volver al gran valle?
         -Sé que crees que es una locura, pero créeme… Sé lo que vi. Allí se esconde el misterio que durante tantos siglos llevan ocultándonoslo –comentó emocionada, Meg.
         -Ahora entiendo por qué estás aquí. Has perdido totalmente la cabeza –dijo malhumorada la mujer. Se levantó y angustiada fue hacia la puerta.
         -Me lo has prometido –le recordó la muchacha.
    Esto hizo que sus pasos parasen y se volviese para mirarla. Tras unos segundos, siguió su camino y el rugir de sus sandalias se perdió por el profundo pasillo.

         Al cabo de unas horas, y después de la esperada cena, Meg se tumbó en su cama. En el refugio, así es como lo llamaban, se apagaron las luces y la chica sólo pudo observar el cielo que brillaba en su techo. El frío de la noche la tenía desvelada y en su ventana caía los copos de nieve, arrastrados por una turbia tormenta invernal. Meg juntó sus manos y las llevó hasta sus labios donde les pudo ofrecer el cobijo de un soplo de aire cálido. No sabía la forma de quedarse dormida e indagó en su extensa imaginación. Cuando pensaba que el mundo iba a llevarle a un sueño profundo, sus ojos se abrieron desorbitándose por completo. Tras su ventana el aullido de un lobo hizo estremecer a la noche. Pegó un salto y salió de su cama para mirar el paisaje. La tormenta se había calmado y las estrellas iluminaban el gran valle. Un segundo aullido hizo que su corazón se revolucionase de una forma sorprendente. Se llevó las uñas a su boca y las mordisqueó, inquieta. Sin hacer ruido, se acercó hasta su armario, lo abrió y sacó una bonita capucha azul fuerte. Fue hasta su mesilla y cogió una pequeña lámpara de cristal que alumbraba gracias a una humilde vela blanca. Cogió dirección a la puerta, la abrió con mucho cuidado y asomó uno de sus ojos por la abertura para ver si había alguien en el pasillo. Tras unos segundos de vigilia, avanzó por él. Llegó a las escaleras que daban a la primera planta. Las bajó con mucho cuidado y caminó con una sonrisa en los labios hasta la puerta que daba a la libertad. Puso una sus manos en el pomo y a su espalda escuchó el aura de una respiración. Giró la cabeza muerta de miedo.
         -Vas a ir al gran valle, ¿cierto?
         La mujer de cabellos cenizos le había descubierto.
         -Por favor, no se lo digas a nadie…
         La señora anduvo hacia ella y estiró el brazo para tocarle una de sus mejillas. Meg, al sentir sus dedos, cerró los ojos, dejándose llevar por su ternura.
         -Chiquilla, ten mucho cuidado ahí fuera. Las leyendas no son más que una realidad disfrazada por aquellos que no les interesan que sepamos la verdad.
    Meg abrió los ojos y la miró con lástima.
         -No te preocupes, tendré cuidado –se volvió y sacó de su capucha la libreta. Se la llevó hasta sus manos-. Quiero que la tengas tú. Si algo me sucediese, sé que llevarás mis palabras al pueblo… Y la leyenda se convertirá en realidad.
         La mujer intentó reprimir una lágrima y añadió una sonrisa. Le abrazó, tocándole el pelo con dulzura.
         -Si en algún momento crees que estás sola y te entra el pánico, recuerda que la luz de mi vela estará alumbrando para protegerte allí donde vayas –citó emocionada.
         -Lo sé –dijo, Meg. Se apartó, caminó hasta la puerta y se perdió su sombra tras ella.  

    http://www.hechosdesuenos.com/2015/12/el-valle-de-los-lobos-parte-ii.html

        

  • 11 comentarios:

    1. emocionante tomas !! como siempre ha logrado meterme dentro del cuento monica beatriz salinas

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      1. ¡¡Muchas gracias, soñadora!!

        Pronto, la segunda parte de este cuento... ¡¡Muy atenta al blog!! :)

        Feliz día y a seguir soñando :D

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      2. hola, porfi, subilo rápido, me encanta estas historias,saludossssssss

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    2. Me ha gustado una mezcla de Caperucita, versionado de otra manera y las enseñanzas de las fábulas.

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      1. ¡¡Muchas gracias, soñadora!!

        Me alegra saber que lo has disfrutado :) Pronto, la segunda parte...

        ¡¡Feliz día y a llenar de sueños este día que comienza!! :D

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    3. Como siempre espectacular soñador, y ansiosa de la continuación. Saludos!!!

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      1. ¡¡Muchas gracias, soñadora!!

        En breve se subirá la segunda parte de este cuento encantado :)

        ¡¡Feliz día y un fuerte abrazo, soñadora!! :D

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    4. Muy bueno, espero poder leer la continuación

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      1. ¡¡Muchas gracias, soñadora!!

        Claro que sí ;) Pronto estará por aquí la segunda parte de esta historia. ¡¡Atenta al blog, soñadora!!

        ¡¡Feliz día y un abrazo!! :D

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    5. Inmejorable, me ha sabido a poco.
      Quiero más. ..

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      1. ¡¡Muchas gracias, soñador/a!!

        La aventura contínua próximamente... ¡¡Atento que pronto hay más novedades!!

        Feliz día y saludos :D

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