• El valle de los lobos, Parte II

         Mientras avanzaba entre el silencio de la niebla, Meg miró atrás para ver cuánto había caminado. La espuma blanca como aliento de un dragón se había tragado el paisaje del refugio que durante años le había protegido. Con un suspiro colgando en sus labios, puso de nuevo la mirada en su camino y avanzó, alzando con misterio su pequeña lámpara de cristal. A medida que se sumergía en las entrañas del gran valle, lo único que podía escuchar era la respiración de los árboles hambrientos. El frío apareció con la tierna intención de acariciar su piel blanca. De pronto, el aullido de un lobo despertó a la luna. Meg se quedó paralizada, sin mover ni un solo músculo de su cuerpo. Expectante al escucharle tan cerca. En sus manos, la vela de la lamparita se consumía nerviosa y tambaleante. Los ojos de la joven se abrieron asustados al visualizar entre la neblina la imagen borrosa de un enorme lobo. Se fue acercando a ella al paso de un gran depredador. Meg empezó a temblar y su corazón se ahogó en un grito. Oyó el chasquido de un cuchillo al cortar la hierba fresca. Pronto lo tendría delante y estaba muerta de miedo. En sus oídos palpitaba con furia su corazón y hasta su alma le pedía que reaccionara. Así que se dio la vuelta y echó a correr. Con el cuerpo encogido, la voz muda y escuchando la carcajada del destino, tuvo que parar en seco. Unas manchas en la niebla le hicieron retroceder con cuidado. Había sido acorralada por una manada de lobos salvajes. Ahora, podía ver sus ojos oscuros, sus pieles peludas e, incluso, sus deseos de devorarla.
         -Por favor, no me hagáis daño… Por favor – dijo en apenas un susurro, Meg. Aún así, la familia de lobos seguía acercándose con sigilo y despreocupación. Ella bajó la cabeza y se tiró envuelta en un llanto sobre la nieve que bañaba el gran valle-. ¡Por favor, no me hagáis daño! –gritó aterrada.
         De repente, todo se calmó… Hasta el aire se quedó en suspensión del tiempo. Meg levantó con lentitud la mirada y vio impresionada que uno de los lobos estaba frente a ella. Se observaron sin apenas pestañear. La joven concibió una extraña conexión con el animal, tanto que dudó por un instante de que en algún momento la haya tenido con cualquier humano. Y, entonces, sucedió algo mágico. En su mente alguien le habló.
         -¿De qué tienes miedo?
         Meg entreabrió la boca, sin poder soltar ni una sola palabra. El lobo se estaba comunicando con ella de forma telepática.
         -Tengo miedo… de morir esta noche. De que me matéis y os sirva de cena. Tengo miedo a volver y que me esclavicen o, peor aún, de que me tomen por una loca que se inventa patrañas –contestó asustada.
         El lobo arrugó los ojos y volvió a formular la misma pregunta que antes. Meg no entendía a qué se refería. Movió la cabeza sin saber qué responderle.
         -¿Me tienes miedo?
         La chica le miró desconcertada y contestó tragando saliva.
         -Sí…
         -¿Por qué? –de sus hocicos salió un humo blanco que delataba las bajas temperaturas del entorno.
         -Porque he escuchado leyendas acerca de ti. Si vas a devorarme o embrujarme, por favor… Hazlo rápido –dijo, mostrando ese pequeño brillo que aún guardaba en sus ojos.
         El animal cabreado se volteó y aulló al cielo oscuro. La miró y junto a su manada marcharon corriendo hacia las profundidades del gran valle. Meg se levantó e intentó averiguar qué era lo que estaba sucediendo. No quiso reflexionar y los persiguió. Notó que podía correr a la misma velocidad que ellos, posicionándose enseguida en su carrera. Llegaron a un lago de aguas profundas y en el que la luna, junto a las estrellas, se reflejaba a la perfección en él. El lobo que dirigía a la manada estaba parado en la orilla del mismo. Meg se acercó al animal y se arrodilló para ver aquello que estaba contemplando. Cuando vio su reflejo en el agua, se asustó. Se tapó la boca para no ahuyentar con su grito a la vida que se escondía entre la maleza. Ante sus ojos se dibujaba la imagen de un lobo feroz, pero a la misma vez en calma. Era de pelaje albino, de mirada noble y con el espíritu de un valiente. Sus ojos brillaron y fue cuando entendió que ya había caído rendida a su fantástica magia. Su cuerpo se transformó en leyenda y pasó a ser una más de la manada.

         Tras el primer rayo de sol en el anaranjado amanecer, la mujer de cabellos cenizos abrió las puertas junto a los demás refugiados del caserío donde se escondían. Todos asustados vieron llegar a una manada de lobos, liderado por uno que llamó la atención de la señora maltratada por el tiempo. El animal se acercó hasta ella y le aulló. Fue la profundidad de su atisbo la que le hizo caer en algo que ya imaginaba.
         -¿Meg...? –pronunció algo confusa.
         El lobo le dio la espalda y corrió hacia su batallón como señal de que tenían que irse. Aunque, tuvo un segundo para volver la mirada y explicarle -a la razón de una sonrisa- que no estaba equivocada. La mujer de cabellos envejecidos le devolvió el gesto y sacó de sus manos el libro donde una vez se escribió una leyenda. Desde ese momento, la fábula se formuló como una realidad y aprendieron la lección más bonita de todas: El miedo a conocer la verdad nos paraliza hasta el punto de vender tu alma a la soledad.

  • 8 comentarios:

    1. ¡¡ Muy hermoso cuento Tómas !! es verdad ,el miedo a veces nos paraliza y no nos deja avanzar

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      1. ¡¡Muchas gracias, Monica!!

        Sí, la verdad es que sí. Viviendo con miedo sólo nos causa que perdamos todo aquello por lo que vale la pena aventurarse ;)

        ¡¡Feliz día gran soñadora!!

        Un abrazo gigante y a seguir soñando :)

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    2. Qué bonito relato.... Quier leer uno cada noche!!!

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      1. ¡¡Muchas gracias, Martha!! :)

        Claro, soñadora, siempre que te apetezca puedes entrar en el blog donde los sueños descansan para leer todos los cuentos, relatos, frases, etc que quieras. Espero que los disfrutes mucho y, sobre todo, que te hagan soñar ;)

        ¡¡Feliz día y un abrazo fuerte!!

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    3. Respuestas
      1. ¡¡Muchas gracias, Julia!!

        Espero que hayas diafrutado con esta segunda parte del cuento y hayas soñado como nunca antes :)

        ¡¡Feliz día y abrazos, soñadora!! :D

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    4. Que mágica historia llena de fantasía y encanto ,digna de un soñador como tu !!!!

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      1. ¡¡Muchas gracias por tus palabras, soñadora!!

        Me alegra que la hayas disfrutado y, sobre todo, que hayas descubierto un mundo de sueños gracias a ella.

        Feliz día y un abrazo :D

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