El desván de tus versos


 


Estuve perdido… Llegué a pensar que la locura había tocado mi piel, tus labios, así como todos mis sentidos. Duró lo que tuvo que durar. Tan frágil como cuando rompe una ola en la orilla, bonita como la luz que desprende la luna, especial como una tarde de otoño envuelto en el azul de tu mirada. Qué tendrá tu último perfume que me arrastra a lo sobrenatural. Qué tendrán tus manos que me ayudan a levantarme de la arena oscura y vacía que toca mis rodillas. Qué tendrán tus labios que me rescata del precipicio… Qué tendrás tú que eres lo único que nunca olvido. 

Un día lo decidí. Pensé durante horas hasta que llegué a la mejor de las conclusiones. Cuando volaste con las alas que te cosí, cuando sonreíste con la sonrisa que dibujé en ti –incluso– cuando escribiste esas páginas con la tinta que brotó de mí… Fue cuando lo decidí. Construí en la profundidad del océano, junto a un hermoso arrecife de coral, un pedazo de nuestro tiempo. Un lugar donde guardo mis recuerdos, donde alimento mis deseos, donde sé que no puedo perderte. Mis manos se volvieron sentimientos, mis ojos la luz que sirve de velero al viento, unos pasos que alimentan las huellas que pisas tras tu camino, la flor más bonita que acaricia la yema de tus dedos. 

Lo recuerdo. Me dijiste que lo intentara, que el mundo se escribe con tu nombre y las calles se visten de aquellos que una vez te pronunciaron. Y no me mentiste. Pocas han sido las veces que te he visto, aún así, siento que me has elegido. Aunque parezca extraño, aunque parezca imposible, todo lo transformas en las vivas estrellas que dan luz al oscuro universo. Tienes alma… Ya tienes mi alma. 

Ahora. Sí, ahora. Aquí me tienes, oculto tras una puerta, en medio de la naturaleza que te dio la vida. Rodeado de letras que respiran sentimientos y que cantan a los sueños. Un mundo hecho a mi medida, un lugar donde puedo ser yo mismo, un recuerdo, o no ser, sin más. Me has traído hasta aquí, hasta tu desván de versos donde te entrego mis besos. Eres hermosa, sutil e inteligente. Dulce y amarga. Matas y revives. Sueñas o lloras. 

Espero no defraudarte… 

Te quiero, poesía.


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