• Corazón Scorpio, Parte V



         Era una tarde diferente. Lorem lo sabía, lo intuía. En su interior presentía que algo iba a ocurrir. En algún momento, algo tenía que pasar. Ahí estaba, pensativa y con el aliento consumido en una súplica. Una de esas tantas súplicas que chillan en silencio al sol. Miraba con recelo como entre las nubes se ocultaba un tímido atardecer… Parecía que él también notaba que no iba a ser una tarde cualquiera. La naturaleza enmudecía a la orden de un soplo de viento y el cielo tenía miedo a apagarse. Tras un pequeño silbo del aire que ondeaba las hojas caídas de la calle, Lorem se resguardó de un pequeño escalofrío, agarrando con fuerza sus brazos. Agachó la mirada, contemplando su piel erizada. Al alzar la vista, pegó un respingón cuando notó a alguien a su lado. Seny observaba la misma estampa que ella, absorbida por la magia que se pintaba tras su ventana. La miró regalándole una sonrisa.
          –¿Estás más tranquila? –le preguntó.
          Lorem negó con la cabeza. Sus pensamientos no la dejaban responder.
          Seny le cogió de la mano y la llevó hasta la cama del dormitorio.
          –Descansa. Cuando llegue la noche vendré a ver cómo te encuentras –le dijo mientras le desplegaba la manta, y acto seguido, las sábanas–. Ahora, tienes que descansar –le ayudó a meterse dentro de ellas y la tapó. Caminó hasta la puerta, abriéndola con sumo cuidado. Lorem casi no se enteró de que la había cerrado ante su enorme delicadeza.
          Entendió que habían pasado horas. La luna alumbraba el cosmos y se encendieron unas cuantas estrellas. Pensó que se había dormido, pero durante todo este tiempo su mente le había llevado a imaginar cosas horribles. No eran pesadillas sino oscuros pensamientos. Incluso –en algún que otro momento– escuchó el sollozo de un arrepentimiento. La tristeza con la que están hechos los gritos. Se levantó y puso sus pies en el suelo. El frío del azulejo le hizo revivir la misma sensación que tuvo cuando descubrió que era una sirena. Se acercó a la ventana para escuchar el latido de la calma. Tenía constancia de que hasta el silencio tenía corazón. El mundo parecía estar sin voz, puede que sin alma. Ya no se arrastraba vagabundo el viento, tocando en cada puerta, fulminando su dolor en los cristales de las ventanas. El destino estaba conspirando con el azar. Ella lo presentía.
          El timbre de la casa sonó. Lorem miró aviva a la puerta de su habitación. Tras ella y, en la planta de abajo, algo estaba sucediendo. Escuchó el llanto desesperado de la madre de Seny y la voz ronca de su amiga. Lorem se acercó con los ojos bien abiertos hasta su puerta. Varios pasos enérgicos y turbulentos subieron las escaleras hasta alcanzar la planta alta. Entonces, fue cuando decidió mirar por la mirilla que daba una imagen del pasillo, para verificar que sus presentimientos no fueron en vano. Tres policías vestidos de paisanos y con sus pistolas en las manos miraban desorientados hacia la dirección de los dormitorios que se encontraban cerrados. Lorem empezó a temblar porque ya sabía a qué habían venido: La querían a ella. Con la mano protegiendo sus labios, calmando su respiración, fue caminando hacia atrás. Intentaba planear una huída. Aunque, el miedo hizo que cometiese el mayor de los errores. Tropezó con la cama, moviéndola débilmente… Y fue el detonante para que supiesen que ella estaba ahí. Su instinto de supervivencia la arrastró a reaccionar de una vez. Corrió hacia un armario que había justo al lado de la puerta, se colocó a su lado y lo empujó, hasta lograr tirarlo. La entrada a su refugio quedó bloqueada, pero sabía que sólo sería por un tiempo determinado. Las balas abandonaron sus casquillos a la velocidad de un rayo. Lorem se tapó sus oídos y pensó con rapidez. Se acercó a la ventana e intentó abrirla. Sus ojos lloraban de impotencia al mirar hacia atrás y ver cómo los policías estaban rompiendo la puerta a base de golpes. Pronto los tendría encima y la ventana no se abría. Entonces, fue cuando supo lo que tenía que hacer. Se enredó las sábanas en su brazo, cerró los ojos y golpeó con todas sus fuerzas el cristal de la ventana, rompiéndola en mil pedazos. Con cuidado, pero muy veloz, se desenredó las sábanas para dejar en libertad a su brazo, pasó una pierna al otro lado y luego la otra. Calculó la altura y se asustó, tres metros la separaban del suelo. Escuchó un último garrotazo y vio como entraron los policías. No le quedó otra opción, se lanzó al vacío.
          –¡Mierda! –soltó furioso uno de los policías, al ver, que a pesar de la altura pudo salir corriendo y ocultarse entre la vegetación.

          Lorem corría sin frenos y llena de miedos. Su corazón estaba apunto de paralizarse por completo, envuelto por una ansiedad desenfrenada. Ahora entendía el por qué de tanto silencio. El por qué de tantos pensamientos. Ahora, tenía la explicación de por qué sabía -sin saberlo- que esa tarde iba a ser diferente. Las sirenas de los coches se escuchaban a lo lejos, aunque cada vez más cerca. Pronto el bosque acabaría… Sin embargo, le esperaría el mar. El lugar de donde realmente es. El mundo que jamás le ha fallado. A pesar de sus imperfecciones, era un lugar perfecto para ella. Simplemente, tienes que conocerle y, a pesar de lo mucho que pueda contarte, nunca debes de creerle del todo. Su piel no es segura, en cambio, su interior es el mejor hogar que -rico o pobre- desearía conquistar. Y ahí, después de unos largos minutos huyendo de aquellos que creían que ayudaban a conseguir el bienestar y el orden, se encontraba la playa. Sus pies tocaron la arena y esto hizo que rejuveneciera aún más. Sin pensarlo ni un solo segundo más, corrió hasta el mar ahogado en un llanto y se metió en él. A su alrededor, una docena de balas dibujaban un escenario propio de una fugitiva escapando de las garras de sus opresores. No obstante, era la primera vez que se sentía que iba hacia un mundo donde podía ser libre de verdad. Un mundo que no le imponía sus normas. Se había convertido en lo que era. Ella pertenecía al mar.

    http://www.hechosdesuenos.com/2016/04/corazon-scorpio-parte-vi.html
  • 4 comentarios:

    1. Me has dejado sin aliento ,con tan hermoso relato ,Lorem ha pasado por muchos temores hasta descubrir lo que le pasaba pero sus sentimientos no cambiaron .El sentir con el corazón te lleva a la libertad

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      1. Lorem es una superviviente, soñadora. Y aquí lo ha demostrado. A veces nos da miedo reconocer lo que somos, pero cuando nos encontramos nadie puede hacernos cambiar de opinión.

        ¡¡Un abrazo fuerte y feliz día!!

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    2. WOW, ME QUEDO MUDA, ES INQUIETANTE, HAY TANTA AGONIA, Y SIN EMBARGO, PUDO SALTAR A OTRO MUNDO PARALELO, DONDE PODIA SER LIBRE Y ENCONTRAR PAZ A SU ALAMA ATORMENTADA. PRECIOSA HISTORIA, UN ABRAZO SOÑADOR.!!

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      1. Es como la vida misma, soñadora. Cuando quieres algo tienes que buscarlo. Hay que redescubrirse y cuando lo hacemos, nada ni nadie puede pararnos :)

        ¡¡Un abrazo fuerte y a seguir soñando!! :D

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