Hasta volar...


En un día de esos cuando la luna no está, me recordaste el sabor de un beso, 
Después de unos meses me enganchaste a tu mal, 
Sin poder despegarme de ninguno de ellos, 
No hubieron semanas que me invitases a pensar, que los te quiero nunca se los lleva el viento, Vino el invierno, cogió su oportunidad, inundando tus palabras en su hielo. 
Al cabo de un tiempo y de tanto mojar mi almohada en un llanto de celos, 
Me confesaste que todo fue real, 
Menos que el tiempo nunca es eterno, 
Que algún día vendrías a rescatar, 
Los pedazos de sueños que hilaste con tus dedos. 
Pasaron años y creo recordar, 
Que llegaste sin abrigo y sin cielo, 
Me suplicaste que te dejara intentar recomponer la prosa de uno de tus viejos versos, 
No me escondí y dejé escapar "El tiempo nunca es eterno", 
Volé tan alto que la tierra me costó pisar, 
Quedando entre mis recuerdos, 
El único pedazo que no se pudo arreglar, 
Algunos de tus besos.
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