7 días, 7 planes... ¿Qué harías?



Esta vez la fábrica de sueños ha dado en mi punto débil, soñadores... No suelo ser una persona que planea las cosas sino más bien aquel que deja que la vida le sorprenda. Pero si me dijeran que tengo siete días para cumplir todos mis deseos, no me lo pensaría dos veces y me pondría a ello.

Mi primer día lo pasaría perdido en algún lugar del mundo donde pueda sentir que el tiempo se ha parado. Mi rutina diaria hace que a cada momento tenga que depender del reloj, y nunca llevo uno encima... Qué extraño, ¿verdad? Por esta misma razón, me encantaría tener la sensación de que no soy un esclavo del tiempo, sino que soy simplemente su compañero, el que respira hondo y se deja llevar por los segundos sin tener constancia de que están ahí.

Al día siguiente, cogería un avión e iría al rincón más lejano del planeta. Me encantaría saber qué es lo que se siente cuando todos creen que estás loco y sólo tú sabes que eres el más cuerdo de todos. A veces, es bonito ver que a pesar de la distancia, vivimos bajo el mismo cielo.

El tercer y cuarto día lo dedicaría a conocer las costumbres y culturas de un mundo donde muchos dicen que somos diferentes. Recorrería los cinco continentes para encontrarme con sus diferencias y para buscarme a mí mismo. Qué importa si es bailando al son de una ceremonia africana, si es durmiendo casi al ras del suelo, si es tomando un mate en algún lugar de la Patagonia argentina o cerrando un candado en un bonito puente francés.

Siempre he creído que cuando te acercas a lo que es ajeno a ti, te hace más culto.

Mi quinto día lo pasaría en el Polo Norte. Sí, muerto de frío... Y contemplando las bonitas auroras boreales. No me cansaría de verlas, además, son las que me han demostrado que vivimos en un mundo donde reina la magia.

Mi sexto y último día lo dedicaría en volver. Pero no a volver a mi mundo, sino a un lugar nuevo porque sabría que lo que una vez creí no es nada con lo que ahora he descubierto. Entonces, me pondría frente a un ordenador y escribiría mi hazaña hasta terminar preguntando a mi familia...

¿Qué haríais vosotros, soñadores?
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