• Algún día...



    Mientras camino por mi humilde habitación,
    Me tumbo en un desolado sillón,
    Miro la ventana que da paso a mi desesperación,
    y un escalofrío recorre mi piel de camaleón,
    Te veo frente a mí, sonriendo como si fueras la espuma que un día me arrastró,
    que brota desde la entrañas de mi corazón,
    Te acercas y me invitas a salir,
    Sabes que incluso muerto por volver a escuchar tu voz,
    caigo en tu juego de rol,
    sabes que puedes destruírme… O mejor quédate aquí.
    Entonces, me dices que todo terminó,
    que alguien ya ocupó tu alma, refugiada en un viejo arcón,
    que nadie ha conseguido atrapar tus sueños, ni si quiera yo,
    que prefieres volar lejos hasta ver el sol… Que fui la nube que te nubló,
    Las palabras hipócritas de alguien que le resulta más fácil dañar que decir sólo adiós,
    es más fácil dañar que decir sólo adiós…

    Lloré sin saber si se hundía mi barco o me hundía yo,
    creí estar atrapado en una aureola de indiscreción,
    Después de todo tenía que ahogar mis cenizas en sal,
    y dejar que el mar las arrastrara, sin nada que perder,
    siendo el cielo testigo de mi camino,
    Renací sin darme cuenta de que estaba volviendo a vivir,
    y la vida quiso que volviese a verte pegada a una botella de alcohol,
    con los sueños con sabor a embriaguez y aroma a perdición,
     esta vez fui yo quién se acercó, con una lágrima en las mejillas,
    Y con la mirada casi rota, aunque muerta de dolor,
    Entonces, me recuerdas el por qué todo terminó,
    No lo quisiste ver hasta que descubríste que era más fuerte,
    que había robado algo más que tu dignidad, estabas rendida a su adicción,
    que no avisa hasta que te atrapa en su profunda oscuridad,
    quise avisarte, pero era más fácil escuchar las palabras de los jinetes que te aseguran un trago más,
    los jinetes que te aseguran un trago más…

    Semanas, meses y años no fueron suficientes para conseguir tu libertad,
    no pude dejarte de seguir,
    luché para que él no fuese quién te diese calor, pero estaba solo en la batalla,
    tú caminabas sin rumbo fijo en el otro bando,
    Entonces, con un último suspiro me recuerdas que la batalla finalizó,
    rozas mis labios, y no me importa lo amargo que es su sabor,
    me tumbo a tu lado, me sonríes y cierras los ojos,
    sé que es nuestro último encuentro y tú también,
    navegamos juntos, aunque en mares diferentes,
    Y algún día volaremos sobre la misma nube,
    Algún día...
  • 4 comentarios:

    1. Respuestas
      1. La verdad es que sí, soñadora. Por lo menos nos queda tomar conciencia.

        ¡¡Un abrazo enorme y a seguir soñando!!

        Feliz día :D

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    2. Muy bello lo has escrito soñador ,una historia muy real el amor a veces se siente destructivo,y seguir el camino amargo por el dolor cuesta ,pero tarde o temprano uno se supera sin olvidar

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      1. Exacto, soñadora. Todo se da por amor, pero nadie es quién para destruirte y a veces es mejor alejarse... Aunque a veces no puedas.

        ¡¡Un abrazo enorme y a soñar!! :D

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