Aunque estemos ciegos.




Disfruto de tu sonrisa, 
la misma que me amarra, 
enredado en tu espalda, sé que te hago falta. 
Me muero porque te des cuenta, que la luna se queja, 
cuando marchas y me dejas solo en esta cama. 
Quiero ser tu esperanza, 
tu adiós y tus logros, 
el que cuida tu almohada, 
el que amas y extrañas. 
Puede que un día despiertes, 
con el alma asustada, 
casi desesperada al romper una lágrima. 
Puede que el mundo te hable, 
que escuches a tu suerte, 
verás que te hago falta, 
y que sin ti ya no soy nada.
Te pido que te quedes, 
que a mi lado camines, 
que el tiempo marchite las hojas que no hacen falta.
Y que todo se pare, 
que el cosmo se encienda,
y aunque no lo veamos, 
caminaremos por las montañas, 
seamos los ladrones que le robemos el aire a las nubes. 
Ha llegado el momento,
te pido mi último deseo, 
bésame y hagámos que el cielo por fin vea lo que nosotros no supimos ver, 
Hasta que entienda que el amor nos ha dejado ciegos.
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