• Corazón Scorpio, Desenlace

        
         Una extensa rampa mecánica arrastraba los pies de Sat, Lorem y Éskara hacia la profundidad de un oscuro túnel. Las luces de unos focos en llamas era la única luz que podían percibir en lo que llevaban de recorrido. Lorem tragó saliva sintiendo a su pesar un tímido escalofrío. Cualquiera que hiciese caso a su intuición podía notar ese miedo que suspiraba oculto en sus ojos. Sat la miró y le agarró la mano con cierta delicadeza. Desde su anterior conversación presentía que tenía que protegerla. Además, no era algo que le costase… Ella había hecho que algo en él cambiase. 

         Después de unos largos minutos, la cinta mecánica se paró frente a un camino rocoso. La humedad que brotaba en el ambiente era tan alta que a Lorem se le empezó a erizar el cabello. Avanzaron por las picudas piedras sin dejar tregua a ninguna pregunta hasta alcanzar una enorme puerta oscura. Éskara se acercó a ella, posó su mano en ella y susurró unas palabras desconocidas para el oído de Lorem. Las puertas empezaron a brillar -formando una simbología que creía a ver visto antes- aunque no estaba muy segura de en qué momento. Cuando el brillo candente alcanzó la figura de un siniestro escorpión, la puerta se abrió. Éskara fue la primera en pasar al interior e hizo una señal para que ellos entraran. Cuando Lorem traspasó las puertas que llevaban al gran Scorpio se agarró con fuerza al brazo de Sat. No podía creer lo que estaba viendo. Se llevó una mano a la boca y su rostro se estremeció. 
          –No tengas miedo. No te va a pasar nada –le dijo Sat para tranquilizarla. 
          Lorem miró a su alrededor y no se sintió del todo a salvo. Una cueva plagada de enredaderas rojas con cientos de pequeños escorpiones correteando por ella era el escenario perfecto para echar algo más que la poca comida que le quedaba en su estómago. Le costaba entender cómo alguien podía vivir en un lugar así. Por su mente pasó miles de pensamientos oscuros que le llevó a concluir que seguramente aquel que llamaban Scorpio no era más que un terrible monstruo perverso que vivía en la temible oscuridad, cazando a sus presas para devorarlas. Tal vez todo sea una trampa y lo único que querían era llevarle un tentempié a su salvador. Todo esto que pasaba por su cabeza hacía que se estremeciese aún más y hasta pudo sentir que una lágrima se estaba escapando por uno de sus lagrimales. Sus ojos no dejaban de observar cada rincón al igual que a cada centímetro de sus pies. Uno de los escorpiones pasó cerca de sus botas profanando un grito de auxilio. Sat la volvió a tranquilizar tocándole con dulzura el moflete que más parecido tenía al de un cerezo. Ella se relajó por un instante y clavó su mirada en sus ojos. No sabía por qué tenía miedo, pero lo que sí sabía era que a pesar de no conocerla de nada, él le estaba demostrando que no iba a hacerle daño. Suspiró una vez más hasta acabar regalándole una sonrisa. Se pararon frente a unos largos y anchos cortinajes de colores verdosos, ausentes de un profundo misterio a sus espaldas. Éskara se volteó y se acercó a Lorem. 
          –¿Estás preparada? 
          Lorem no estaba segura de la respuesta e hizo notar su confusión. 
          –¿Preparada para qué? 
          –Cruza las telas que da paso a Scorpio… Te está esperando –le respondió con ese tono frío que la caracterizaba. 
          Lorem tragó una vez más saliva y empezó a caminar en línea recta hasta donde le había dicho Éskara. Sat quiso seguirla, pero ésta le paró apretando con fuerza uno de sus brazos. 
          –Sabes que no puedes entrar –le recordó. 
          –Está muerta de miedo, no la puedo dejar sola. 
          –Son las reglas. 
          Sat la miró con cierta frialdad y movió su brazo hasta quitarse de encima la mano de ella. Observó como Lorem ya había alcanzado las telas y como con cierta inseguridad las atravesaba. Sabía que si entraba con ella enfadaría a Scorpio y eso sí que sería la peor de las decisiones. 

          Cuando Lorem apartó las telas que escondían el secreto de quién era Scorpio, se dio cuenta que tras ellas habían muchas más que tenía que atravesar. A cada paso que daba, los colores de las otras capas iban cambiando. Cuando atravesó la última de todas, se sorprendió al ver que ya su alrededor no era una cueva -sino más bien- un bonito despacho. Sus paredes se vestían de un triste color café y no tenía ni un sólo mueble. Avanzó hasta la mitad del habitáculo sospechando que algo no encajaba y arrugando bastante la frente. 
           –Con que tú eres esa que tiene al mundo de scorpio en vilo –dijo una voz a su espalda. 
           Lorem se giró para ver quién le hablaba y se extraño por a quién estaba viendo. Una mujer de pelo oscuro, ojos exageradamente pintados, labios negros a juego con su vestimenta, le estaba hablando. 
           –Como es de mala educación no presentarse… Mi nombre es Scorpio. 
           A Lorem le dio un vuelco al corazón. Ni en su más remota ignorancia se había planteado que aquel que llamaban Scorpio fuese una mujer. Ella dio unos pasos hacia la joven con una actitud seria. 
           –Sé en lo que piensas. Sé lo que has podido imaginar, pero así es cómo trascurren nuestras vidas, Lorem –comentó añadiendo una sutil sonrisa. 
           Lorem se quedó boquiabierta. ¿Cómo es que sabía su nombre? 
           –¿Me conoces? –preguntó. 
           –Y quién no. Hacía mucho tiempo que estaba esperando tu visita. Al final has decidido dar el paso. Me llama la atención los seres de tu clan: ausentes, inesperados, observadores, altamente intuitivos y con un tesoro que muchos os lo hacen pedazos porque no lo sabéis proteger… vuestro enorme corazón –respondió–. Aunque, a pesar de que parecemos tan diferentes, no lo somos tanto. 
          –¿A qué te refieres? 
          –El mundo Scorpio está dispuesto a ayudarte –le contestó. 
          Lorem soltó un soplo de inopia. 
          –¿Me puedes explicar por qué me has citado? No entiendo nada de lo que me estás contando, ni si quiera sé qué hago aquí. ¿A qué clan te refieres? ¿Ayudarme en qué? –se echó las manos a la cabeza–. Esto es una auténtica locura. 
          –A simple vista lo parece, pero no lo es. Tengo que enseñarte algo –caminó hasta una de las paredes y la tocó con su mano. Un pedazo de piedra se accionó, revelando un frasco que protegía un líquido de color rojo en su interior. Se acercó a Lorem y se lo dejó ver. 
          –¿Qué es esto? 
          –Se llama el Elixir del Mundus. Cada reino de Zodiac guarda uno. Este líquido es la clave de nuestra supervivencia, si es arrebato por aquellos que quieren aniquilarnos, estamos perdidos. Tu mundo está en peligro. Los humanos han dejado de mirar fuera de su cúpula y han decidido investigar en lo más profundo de su hogar. Ya han capturado a Trípton y a Peslina. Están siendo torturados hasta que hablen y les digan dónde guardan el elixir. Pero tenemos la suerte de que han descubierto un mundo que vive tras una máscara de debilidad que no es afine a la auténtica realidad –Scorpio retrocedió ante sus pasos y guardó el frasco en su sitio. Luego movió una de sus manos y en la pared apareció una imagen real de lo que estaba sucediendo en una de las celdas de alguna cárcel terrestre–. Tenemos que sacarles de ahí. 
          Lorem se puso a la altura de la mística mujer y se encogió en un grito al ver las palizas que se estaban llevando los prisioneros. La cámara se acercó más a ellos y les pudo ver mejor. Menguó sus ojos formulando una reflexión. 
          –Tengo la sensación de que les conozco… –comentó. 
          –Claro que les conoces –dijo Scorpio. Ambas se miraron–. Son tus padres. 
          La mirada de Lorem se humedeció y su respiración se entrecortó. 
          –¿Cómo? 


    ¿CONTINUARÁ?
  • 6 comentarios:

    1. Me atrapan tus letras no me dejan ir...

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      1. ¡¡Muchas gracias por tu comentario, soñadora!!Espero que sigas disfrutando del blog y te llenes de muchos sueños :)

        ¡¡Un abrazo enorme y a seguir soñando!! Feliz día :)

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    2. A veces el ser humano quiere indagar y conocer más allá de lo que sabe y no ve con los ojos , no se da cuenta que lo esencial es invisible a los ojos, que el corazón es el que ve ,siente,percibe y habla ¡¡Me encanta cada relato porque me siento identificada

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      1. ¡¡Muchas gracias, soñadora!! Tienes mucha razón, sólo vemos lo que queremos ver y no nos damos cuenta de cuánto nos falta aún por descubrir... Y es algo que únicamente depende de nosotros.

        ¡¡Feliz día y a soñar sin límites!! :)

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    3. Si soñador que continúe porque está buenísimo.
      Necesito saber que sucede con los padres de Lorem

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      1. Jajaja ¡¡Estate muy atenta, soñadora!! Este relato sorprenderá ;)

        ¡¡Un abrazo enorme y nunca dejes de soñar!! :D

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